Me encanta bromear con cosas serias. ¿A ustedes no les da la risa cada vez que se topan con las conclusiones de algún estudio científico? Si el estudio está encargado por los bodegueros españoles sabemos que un par de copitas de vino al día son saludables. Si está encargado por los productores de Pata Negra, sabemos que el Jabugo es bueno para el colesterol. Si el estudio lo presenta la patronal del videojuego sabemos que los juegos de ordenador disparan la inteligencia emocional y los reflejos. Si, por el contrario, lo encarga la asociación de numismáticos nos enteramos de que coleccionar sellos garantiza una vida sexual plena. Y cómo no, si la encuesta está encargada por los empresarios de prensa, concluye que leer el periódico a diario alarga la esperanza de vida, desesperada eso sí.
Monday, May 23, 2016
Bromear con cosas serias, por David Trueba
Me encanta bromear con cosas serias. ¿A ustedes no les da la risa cada vez que se topan con las conclusiones de algún estudio científico? Si el estudio está encargado por los bodegueros españoles sabemos que un par de copitas de vino al día son saludables. Si está encargado por los productores de Pata Negra, sabemos que el Jabugo es bueno para el colesterol. Si el estudio lo presenta la patronal del videojuego sabemos que los juegos de ordenador disparan la inteligencia emocional y los reflejos. Si, por el contrario, lo encarga la asociación de numismáticos nos enteramos de que coleccionar sellos garantiza una vida sexual plena. Y cómo no, si la encuesta está encargada por los empresarios de prensa, concluye que leer el periódico a diario alarga la esperanza de vida, desesperada eso sí.
Thursday, January 14, 2016
Botella al mar para el Dios de las palabras, por Gabriel García Márquez
Saturday, November 14, 2015
Palabras para Juan
Saturday, December 27, 2014
¿Con qué salsa queréis ser cocinados?
Wednesday, November 26, 2014
Bilingüismo sí... by all means
Monday, June 16, 2014
El ruido del tiempo
Thursday, March 13, 2014
El diablo es un hombre ocupado
Foster Wallace
Sunday, March 03, 2013
El regreso a España del abuelo Ernesto
Wednesday, January 09, 2013
Yoigo-Almendralejo y el poder ciudadano
Monday, December 17, 2012
Gulliver y los huevos
Sunday, December 02, 2012
YO ME DIVERTIRÉ, por Javier Marías
Saturday, November 17, 2012
El Hombre y la Ley
Saturday, July 28, 2012
De lo que aconteció a un registrador de Santiago con don Pueblo
Thursday, June 28, 2012
Un oliventino en Los Ángeles
Monday, May 28, 2012
Wednesday, April 04, 2012
El aprendiz

“Cuando el joven Kevin se dio cuenta de que su padre estaba envejeciendo, quiso aprender su oficio. Le pidió a su padre que le enseñara el arte de robar. El padre estaba muy contento. Llevó a su hijo a una casa.
Saltaron la verja de hierro, entraron en la casa y encontraron un gran baúl. El padre le dijo: métete dentro y no te preocupes por los peligros, coge solamente el vestido más elegante. Cuando hubo entrado en el baúl, el padre lo cerró, y se escapó saltando por una ventana. Luego golpeó en la puerta de la entrada. Los dueños se despertaron. El padre saltó la verja de hierro y se escapó.
Kevin estaba dentro del baúl, sin poder hacer ruido y maldiciendo a su padre. Pero tuvo una idea. Comenzó a hacer el ruido que suelen hacer los ratones en los desvanes. Cuando lo oyó, el propietario mandó al hijo que mirara en el baúl a ver si había ratones. Tan pronto como el hijo del dueño lo abrió, Kevin sopló la vela que éste llevaba en las manos. Así salió del baúl, en la más completa oscuridad.
Pero Kevin sabía que todos los de la casa comenzarían a buscarle. Miró por la ventana y vio abajo un pozo. Tiró una piedra. Los de la casa pensaron que era el ladrón que escapaba.
Él se escapó por otro lado y cuando Kevin llegó a casa, su padre estaba esperándolo. Lo encontró con un vaso en la mano, muy feliz. ¡Has aprendido el arte!, le dijo y le dio a Kevin otro vaso para brindar”.
Bilbao-New York-Bilbao. Kirmen Uribe.
Tuesday, June 21, 2011
Tener clase, por Manuel Vicent

No depende de la posición social, ni de la educación recibida en un colegio elitista, ni del éxito que se haya alcanzado en la vida. Tener clase es un don enigmático que la naturaleza otorga a ciertas personas sin que en ello intervenga su inteligencia, el dinero ni la edad. Se trata de una secreta seducción que emiten algunos individuos a través de su forma natural de ser y de estar, sin que puedan hacer nada por evitarlo. Este don pegado a la piel es mucho más fascinante que el propio talento. Aunque tener clase no desdeña la nobleza física como un regalo añadido, su atractivo principal se deriva de la belleza moral, que desde el interior del individuo determina cada uno de sus actos. La sociedad está llena de este tipo de seres privilegiados. Tanto si es un campesino analfabeto o un artista famoso, carpintero o científico eminente, fontanero, funcionaria, profesora, arqueóloga, albañil rumano o cargador senegalés, a todos les une una característica: son muy buenos en su oficio y cumplen con su deber por ser su deber, sin darle más importancia. Luego, en la distancia corta, los descubres por su aura estética propia, que se expresa en el modo de mirar, de hablar, de guardar silencio, de caminar, de estar sentados, de sonreír, de permanecer siempre en un discreto segundo plano, sin rehuir nunca la ayuda a los demás ni la entrega a cualquier causa noble, alejados siempre de las formas agresivas, como si la educación se la hubiera proporcionado el aire que respiran. Y encima les sienta bien la ropa, con la elegancia que ya se lleva en los huesos desde que se nace. Este país nuestro sufre hoy una avalancha de vulgaridad insoportable. Las cámaras y los micrófonos están al servicio de cualquier mono patán que busque, a como dé lugar, sus cinco minutos de gloria, a cambio de humillar a toda la sociedad. Pero en medio de la chabacanería y mal gusto reinante también existe gente con clase, ciudadanos resistentes, atrincherados en su propio baluarte, que aspiran a no perder la dignidad. Los encontrarás en cualquier parte, en las capas altas o bajas, en la derecha y en la izquierda. Con ese toque de distinción, que emana de sus cuerpos, son ellos los que purifican el caldo gordo de la calle y te permiten vivir sin ser totalmente humillado.
















