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Sunday, May 01, 2011

Sábato, antes del fin

Nací cerca de Buenos Aires el 24 de junio de 1911 para ya nunca abandonar esta forma de ser tan paradojalmente argentina. En mi adolescencia poseía una energía atroz y sentía a la vez una mezcla de fuerza cósmica, de odio y de indecible tristeza. Sólo diré que en el caso de vivir cinco mil años, me sería imposible olvidar hasta mi muerte aquellas siestas de verano: con aquella hembra anónima, múltiple como un pulpo, flexible y perversa como una gran víbora. Tras mi doctorado en físicas me fui a París. Durante ese tiempo de antagonismos, por la mañana me sepultaba entre probetas, y por la noche pululaba por tugurios con los delirantes surrealistas, aquellos heraldos del caos. En el Laboratorio Curie, en una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me sentí vacío de sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avanzando por una fuerte inercia que mi alma rechazaba. Un buen día, mientras me hallaba enfrascado entre logaritmos y sinusoides, me dio por levantar la cabeza y encontrar a los hombres. Así nació el escritor. Acompañado por Matilde y Jorge, de cuatro años, me fuí a vivir a las sierras de Córdoba, en un rancho sin agua ni luz. Bajo la majestuosidad de los cielos estrellados, sentí paz. Si no nos ocupamos del infinito no vale la pena que nos ocupemos de nada. Deseaba vivir en la meditación, afrontar únicamente los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que ella tenía para enseñarme; no sucediera que, estando próximo a morir, descubriese que no había vivido. Y poco a poco sentí que la furia volvía a subir en mí. Años después presidí la comisión de investigación de los desaparecidos en la dictadura. Allí aprendí mucho sobre la vida. Qué misterioso es el mundo. Sólo la gente superficial no lo ve. Conversás con el vigilante de la esquina, le haces tomar confianza y al rato descubrís que él también es un misterio. El Destino no se manifiesta en abstracto sino que a veces es un cuchillo de un esclavo y otras veces es la sonrisa de una mujer soltera.

Ahora estoy cerca de los cien. Ya me queda poco tiempo. Hay días en que me invade la tristeza de morir y, como si pudiera ser la muerte la engañada, me atrinchero en mi estudio y me pongo a pintar con frenesí, confiando en que ella no me arrebatará la vida mientras haya una obra sin terminar entre mis manos. La sociedad actual constituye una inmensa decepción. Tenemos que reaprender lo que es gozar, estamos tan desorientados que nos han hecho creer que gozar es ir de compras. Un lujo verdadero es un encuentro humano, un momento de silencio ante la creación, el gozo de una obra de arte o de un trabajo bien hecho. El demagogo Anito no disponía de otro recurso de difusión que su propia voz, y con todo logró convencer a la masa de que Sócrates debía beber cicuta. Y la masa hizo beber la cicuta al hombre más grande de toda Grecia. Calcúlese lo que pueden hacer los demagogos contemporáneos con la televisión y la prensa en sus manos.

He olvidado grandes trechos de la vida y, en cambio, palpitan todavía en mi mano los encuentros, los momentos de peligro y el nombre de quienes me han rescatado de las amarguras. También el de ustedes que creen en mí, que han leído mis libros y que me ayudarán a morir. Creo en la vida eterna en este mundo. Hay momentos en que el tiempo se detiene de repente para dar lugar a la eternidad. ¿Por qué buscar lo absoluto fuera del tiempo y no en esos instantes fugaces pero poderosos en los que, al escuchar algunas notas musicales o al oír la voz de un semejante, sentimos que la vida tiene un sentido absoluto? Ése es el sentido de la esperanza para mí y lo que, a pesar de mi sombría visión de la realidad, me levanta una y otra vez para luchar. La gente no entiende que los viejos como yo, que casi no hablan y todo el tiempo parecen mirar a lo lejos, en realidad miran hacia dentro, hacia lo más profundo de su memoria. Sólo es posible acertar con el porvenir si tratamos de descubrir las leyes del pasado.

Wednesday, April 27, 2011

La alegría de las matemáticas




Si no te gustan las matemáticas es o porque no has puesto el suficiente interés en descubrirlas o porque tu profesor no ha sabido abrirte bien los ojos a ellas. Aunque no tenga la presencia social que corresponde a su contribución a la civilización, la reina de las ciencias posee una belleza infinita. Trataré de luchar contra algunos tópicos:

Las matemáticas no sirven para nada

En la mayoría de las ciencias sucede que los mejores suelen ser matemáticos. Incluso se dice que la primera guerra mundial fue la guerra de los químicos (millones de bajas por el gas mostaza), la segunda la de los físicos (bombas atómicas) y que la tercera será la de los matemáticos. Por ejemplo, gracias a su conocimiento podemos impedir que nos engañen políticos, medios de comunicación... con las estadísticas:

En los debates de las últimas elecciones, el político gobernante mostraba una gráfica tasa de paro frente a tiempo con un amplio número de unidades en el eje y, de modo que el aumento del paro no parecía significativo. En cambio, el político de la oposición, con los mismos datos, tomaba muy pocas unidades en el eje y, de modo que daba la impresión de un aumento exagerado del paro.


Si un periódico dice que han aumentado los homicidios en un 60%, impactará más que si dice que el año pasado asesinaron a 5 personas y este año a 8. Otro ejemplo de engaño lo vimos en la incoherencia entre el IPC presentado por el gobierno y la sensibilidad popular respecto al impacto en los precios con la entrada del euro. Los medios suelen ofrecer un porcentaje sin más referencia; dicen que el paro ha bajado del 8,1% al 7,9%, pero no dicen que el intervalo de confianza es del 1% (por lo que el paro podría incluso haber aumentado).

En cualquier caso las matemáticas siempre servirán, como mínimo, para pensar y para...

Una vez un joven decidió aprender a matar dragones. Se dedicó durante cinco años a estudiar todo lo relacionado con los dragones para poder capturarlos. Analizó todos sus hábitos: dónde solían comer, cómo se reproducían, en qué sitios preferían dormir... Cuando hubo dado por finalizado su largo estudio y ya se consideraba un experto en la caza de dragones, se dio cuenta de que no había dragones. Entonces se dedicó a enseñar cómo matar dragones.

"Las matemáticas no pueden sacarnos del laberinto, pero sí decirnos en qué punto de él estamos". Galileo.

Las matemáticas son aburridas

Pocas cosas consiguen llamar tanto la atención de los seres humanos como los enigmas matemáticos:

Un caracol está junto a una pared de 30 metros. Por el día sube tres metros y por la noche se duerme deslizándose dos metros hacia abajo. ¿Cuántos días necesitará para subir la pared?

Tenemos dos mechas irrompibles y de grosor irregular. Sabemos que cada una tarda en arder una hora. ¿Cómo calcularíamos 45 minutos de tiempo?

En una carrera de 100 metros un corredor gana a otro por 10 metros. Vuelven a correr, pero esta vez el rápido sale 10 metros por detrás. Si cada uno va a la misma velocidad que antes, ¿quién gana ahora?

Estamos en una isla donde hay dos tipos de indígenas. Unos siempre mienten y otros siempre dicen la verdad. Camino del poblado llegamos a una bifurcación donde hay un indígena que no sabemos de qué tipo es. ¿Qué pregunta le haremos para saber cuál de los dos caminos es el que lleva al poblado?

Sin levantar el lápiz, consigue, con cuatro rectas, pasar por todos los puntos:

Se celebra un trielo, el señor negro acierta 1 de cada 3 disparos, el señor gris 2 de cada 3 y el señor blanco no falla. Disparan en orden inverso a su puntería. ¿Qué harías si fueras el negro?

¿Qué número sigue en la siguiente serie?


También las paradojas:

En un pueblo, el único peluquero le corta el pelo a todos los que no se lo cortan por sí mismos. ¿Quién le corta el pelo al peluquero?

Si todos los caminos llevan a Roma, ¿qué hago para salir de Roma?


Siempre miento.

Esta frase es falsa.

Mi holgazanería no me deja tiempo para hacer nada.






Y los misterios de la naturaleza tan relacionados con las matemáticas:


Dios es 1 gran matemático decía Kepler. Tanto Π como Φ son números muy peculiares, ambos aparecen inesperadamente en el contexto de las ciencias. Como si nuestro universo hubiera sido diseñado con base en unos cuantos números fundamentales. Φ parece ser 1 de las claves estructurales. Define tanto la disposición de los pétalos de la rosa como las dimensiones de las obras de Le Corbusier, está entre las partituras de Debussi y tras la Mona Lisa, define la dinámica de los agujeros negros y la estructura microscópica de algunos cristales. Tanta coincidencia atemporal, universal e intercultural no puede ser fruto de la aleatoriedad. En varios periodos de la historia ha sido considerado sagrado. El hombre ha descubierto Φ en la Naturaleza y lo ha utilizado para la creación estética. La espiral logarítmica, surgida de Φ, es habitual en huracanes, moluscos, cuernos e incluso galaxias. En la Grecia Clásica ya era muy conocido y utilizado en los diseños arquitectónicos y escultóricos. También ha inspirado a artistas como Wagner, Dalí o Picasso.

La estructura espiral se encuentra en todas partes en el ser humano. La espiral de caracol en el oído, el corazón es una formación muscular en espiral que facilita su contracción. En el cordón umbilical las arterias tienen un giro de espiral hacia la izquierda y en la vesícula biliar también. La forma en espiral de la séptima costilla nos facilita le respiración al elevar el tórax. El húmero derecho tiene una torsión en espiral hacia la derecha, y el izquierdo hacia la izquierda. Dientes, uñas... El pene del cerdo tiene una estructura de hélice dextrógira y levógira a la vez para asegurar la penetración y fijar el esperma, las válvulas del aparato digestivo del tiburón son espirales, en ellas se han inspirado ingenieros, para hacer más lenta la absorción del alimento. La tabla periódica, desde el elemento más sencillo, el hidrógeno, se va organizando en forma de espiral.

Los números más raros y significativos son aquellos cuyos divisores suman exactamente su valor, y ésos son los llamados perfectos. El 6 tiene por divisores 1, 2 y 3, así que se trata de un número perfecto porque 1+2+3 = 6. El perfecto que le sigue es el 28. La perfección del 6 y el 28 ha sido reconocida por muchas culturas. El ciclo de la luna es de 28 días, dios creó al mundo en 6...


Las vidas de los matemáticos son serias

Alfred Nobel se sentía culpable por haber inventado la dinamita, usada en tantas guerras, así que creó los premios que llevan su nombre. Estos existen en muchas disciplinas, pero no en matemáticas. Hay una leyenda que explica el motivo. En aquel tiempo ese premio nobel de matemáticas iría con mucha probabilidad para el sueco Gösta Mittag-Leffler, quien, parece ser, mantenía relaciones con la amada de Nobel.

Ramanujan era un niño indio pobre al que, por casualidad, le cayó en las manos un libro de demostraciones matemáticas. Aprendió de forma autodidacta hasta ser capaz de elaborar teoremas y demostraciones que habían escapado a los matemáticos occidentales. Escribió una carta a Hardy, quién alucinó con sus conocimientos. Se lo llevó a Inglaterra para que trabajara con él. Por desgracia los crudos inviernos ingleses fueron demasiado para él. Contrajo la tuberculosis. Hardy fue a visitarlo al hospital. Se desplazó en taxi. Creo que el número de mi taxi era el 1729. Me parece un número bastante aburrido. A lo que Ramanujan respondió: - ¡No, Hardy!, ¡no, Hardy! Es un número muy interesante, ya que es el menor que se puede expresar como suma de dos cubos de dos maneras distintas. Ramanujan falleció a los 33.

Galois era un genio de las matemáticas de vida disoluta: cárcel, alcohol, prostitutas... Con veinte años, por un lío de faldas, fue retado a un duelo por el campeón de esgrima del ejército. La noche antes, consciente de sus pocas posibilidades, trató desesperadamente de registrar todos sus hallazgos matemáticos, pero no le daba tiempo. En el margen derecho de sus notas escribió: je n'ai pas le temps. Fue derrotado y murió al día siguiente.

Fermat, el mejor aficionado matemático de la historia, cuando no condenaba a morir a personas en la hoguera, como miembro de la inquisición, se dedicaba a su afición. Escribió en un cuaderno que poseía una prueba maravillosa para demostrar un teorema pero que no le cabía en ese margen. Esta afirmación atormentaría a generaciones de matemáticos. Hardy, otro gran matemático, cada vez que se montaba en un barco, decía que tenía la solución de otro famoso teorema. Consideraba que dios nunca permitiría que se ahogara porque, en ese caso, dejaría a los matemáticos acosados por un segundo y terrible fantasma.

Euler escribía artículos matemáticos sin desperdiciar un segundo. Lo hacía con la otra mano mientras mecía a un niño, comía sopa con una mano y con la otra escribía... Cuando perdió un ojo, exclamó: Mejor, ahora me distraeré menos. Se burlaban de él en la corte de Catalina la grande por su origen rural y por creer en Dios. Un día se plantó ante Diderot con una fórmula que demostraba la existencia de Dios: Señor, (a + b n)/n = x y por tanto dios existe. ¡Refútelo!

Turing fue uno de los principales responsables de la derrota nazi en la segunda guerra mundial. Descubrió el código secreto mediante el que se comunicaban. Unos años después el gobierno inglés lo condenó por homosexual a inyectarse hormonas. Poco después se suicidó comiéndose apaciblemente una manzana en la que había inyectado cianuro.

En la nota de suicidio de Misako Suzuki describía metódicamente los libros que tenía que devolver a la biblioteca y a sus amigos, explicaba hasta donde había llegado en su curso de cálculo y álgebra para que el profesor sustituto continuase desde ahí, y terminaba disculpándose ante sus colegas por los inconvenientes que su acto les pudiera causar.

Norbert Wiener era el típico matemático despistado. Su mujer le repitió muchas veces que se mudaban tal día. Esa mañana, antes de irse a trabajar a la universidad, le escribió en una hoja de papel la nueva dirección. Pero usó el papel para resolverle un problema a un alumno. Por la tarde, Norbert regresó a su antigua casa, ya que se había olvidado de la mudanza. Entonces lo recordó, pero no sabía la nueva dirección. Salió a la calle preocupado y vio una chica que se acercaba. - Perdone, pero es que yo vivía aquí antes y no consigo recordar... - No te preocupes, papá, mamá me ha mandado a recogerte.

Taniyama era el epítome del genio de la mente ausente y esto se reflejaba en su apariencia. Era incapaz de hacer un nudo decente y por eso decidió que en lugar de anudarse los cordones de sus zapatos una docena de veces al día no se los iba a anudar nunca. Siempre vestía el mismo traje verde tan peculiar con un extraño brillo metálico. El resto de su familia lo había rechazado porque estaba hecho de una tela muy llamativa.

Un astrónomo un físico y un matemático estaban de vacaciones en Escocia. Mirando por la ventana del tren distinguieron una oveja negra en medio de un prado. - ¡Qué interesante, en Escocia las ovejas son negras! Dijo el astrónomo. A lo que respondió el físico: - No, no, algunas ovejas escocesas son negras. El matemático miró suplicante al cielo y entonces articuló: - En Escocia existe al menos un campo que tiene al menos una oveja con al menos uno de sus costados de color negro.

Friday, February 25, 2011

UNED, un negocio chapucero

El 18 de enero fui a Mérida a examinarme de estudios ingleses. Estaba de mal humor porque, debido a una horrible planificación, me habían puesto tres exámenes (dos de primero y uno de segundo) a la misma hora. Cuando entré, me dijeron que, según una norma, no está permitido examinarse de más de un examen a la misma hora, y que perdería la convocatoria de los otros dos. Me explicaron que también podría haber ido antes otro día a hacer un examen, pero que en ningún caso me habría sido posible hacer los tres. ¿A la hora de aceptar mi dinero de la matrícula no ponen ningún impedimento pero después no me dejan examinarme de mis tres asignaturas? Lo que más me dolió no fue el dinero perdido (matrícula y libros) sino todo el tiempo que invertí en el estudio. Y es que esos libros no te permiten aprender por el simple placer de hacerlo. Aunque hay algunas asignaturas interesantes y trabajadas, la mayoría siguen libros de la editorial UNED (los más caros). El negocio consiste en que los profesores, autores de esos libros, son los que luego te examinan. Para que te aprueben tienes que comprar sus libros. En ellos abundan las faltas de ortografía, hay repeticiones de párrafos por abuso del copia y pega, los textos no están bien distribuidos (al final de las líneas no se cortan las palabras con guiones)... Para sacar más beneficios han prescindido de correctores. Son libros que tras los exámenes no tienen más utilidad que la de nivelar algún mueble. Quise hacer una reclamación y la presidenta del tribunal me contestó que no me serviría de nada. Llamemos a Madrid para lavarnos las manos, dijeron entre ellos. Me resigné a elegir uno de los tres (perdiendo las notas de los trabajos de los otros dos, incluido un 10 en una parte oral). Durante el examen comenzó a sonar un móvil. Nos mirábamos cabreados y asombrados los unos a los otros. Como docente que soy, sentí una terrible vergüenza ajena cuando, al cabo de un minuto, la presidenta del tribunal vino corriendo desde la otra punta de la sala y cogió el teléfono de su bolso. El colmo fue la posterior conversación por su móvil de otro miembro del tribunal ante más de cien personas concentradas en sus exámenes. ZP llegó al poder gracias a los jóvenes y dijo que nunca lo olvidaría, que jamás les fallaría. La mayoría de los alumnos de la UNED son jóvenes seiscientoeuristas que necesitan el título para progresar en su trabajo o buscar algo diferente. Enriquecerse a su costa es un acto demasiado vil. ¿Tan mezquinos somos los españoles como para merecernos una universidad a distancia tan abyecta, estéril y desastrosa como la UNED?

Monday, December 20, 2010

Top títere.






Ronald Reagan, presidente.

Quizás constituya la más flagrante muestra de vil engaño a los ciudadanos. Cuando Carter se rebeló contra el capitalismo con su frase No es más quien tiene más, Wall Street vio necesario buscar un nuevo presidente. En los 50, el actor que más productos lograba vender con su publicidad era Ronald Reagan. ¿Quién mejor que un actor que convencía a masas para situarlo de marioneta en la Casa Blanca? Don Regan, el mayor pez gordo de Wall Street, sería el presidente en la sombra y ministro de economía. Se redujeron los impuestos a los ricos a la mitad, se desmanteló la industria y se despidieron a miles de obreros para lograr beneficios a corto plazo y destruir a los sindicatos... Se alentó a la gente no a ahorrar sino a vivir de créditos para conseguir esclavizarla al máximo.


Ángel Acebes, ministro del Interior.

La razón de algo tan común como colocar a una persona con pocas dotes intelectuales en un alto cargo, consiste en la certeza de que será posible lograr que esa persona haga lo que se le diga por muy disparatado que esto sea. Sólo alguien como Acebes aceptaría sin rechistar la misión de mentir públicamente a un país entero con el fin de ganar unas elecciones, como ocurrió con el 11-M.



Leire Pajín, ministra de Sanidad.

Su homóloga portuguesa es una médico que cuenta con numerosas ponencias, publicaciones y una larga experiencia, la francesa es doctora en farmacia y miembro destacado de la universidad de Angers, el italiano es profesor de la universidad de Milán, licenciado en medicina e inventor de la tomografía por emisión de positrones... Leire no tiene experiencia laboral, apenas ha terminado la carrera de Sociología, se expresa fatal y suele bostezar y hacer bromas cuando toman la palabra sus compañeros de partido. Pero es una excelente figurante, da colorido, está bien colocada en el mundo socialista por su familia y su condición de mujer hace que cuadren las cuentas en esa absurda paridad impuesta por Zapatero, ignorando que en cada puesto ha de estar el mejor, con independencia de su sexo ¡como si todos los ministros fueran mujeres!


Enrique Cerezo, presidente.

Ante las continuas pañoladas, la familia Gil se vio obligada a colocar un títere pararrayos con el que escudarse ante los posteriores golpes que serían recibidos tras decisiones tan brutales como la del derribo del mítico estadio del club o la venta del jugador franquicia (Fernando Torres). ¿Y quién mejor que un actor de actores, un productor de cine? Hasta ahora ha cumplido su misión de manera impecable, sin ni siquiera ser aún abucheado por la afición y respondiendo a los periodistas como si su opinión valiese algo en el club, incluso puede que hasta de verdad sea del atlético.


Guillermo Fernández Vara, presidente.

Implacable demagogo y excelente demócrata que nunca se moja en nada ni opina sobre nada (hace poco le preguntaron por las primarias en su partido y respondió hablando del tiempo). Su mayor obsesión consiste en asistir a tantas inauguraciones, concentraciones, mitines... como sea posible, aun yendo, si es necesario, a 180km/h por la autopista. Este figurante pasivo no hace absolutamente nada ni ha tomado ninguna decisión desde que está en el cargo en cuanto a Extremadura, en cambio se preocupa de llamar a todos los funcionarios personalmente cuando son padres, de redactar entradas inanes en su blog, de añadir en facebook a cuantos más mejor, de no faltar a las fiestas de los pueblos... de hacer creer a la gente que es un buen presidente.

Thursday, December 09, 2010

Querido cronopio


No me fui bien de Buenos Aires; me fui rodeado de sombras. Irse no es nada, la cosa es darse cuenta que hay una mecánica de chicle, que te has quedado adherido y te vas estirando. En fin, si París me tragó ya los cinco sentidos, no pudo aún sacarme de mi pozo personal. Ordenar papeles, ver asomar letras, rostros, me ha dejado triste; cada libro coincide con un tiempo, una casa, una voz, una polémica. Me devuelven a latigazos a Buenos Aires. No estoy triste de estar en París. ¿He dicho asombro de vivir donde otros solamente dicen costumbre? Está bien, y ahora sé que es necesario que esté aquí, aunque el deseo acumulado termine por quitar verdadera realidad a las cosas. ¿Tú crees que Penélope habría gozado con Odiseo a su vuelta? He comprendido que uno sólo está en una ciudad cuando se queda a vivir un tiempo en ella. Pero el chicle, ya sabes.
Ahora, a más de la mitad de la vida, empiezo a ver el pasado como una monstruosa acumulación de errores. Jamás me perdonaré no haber venido a Europa a los veinte años, haber leído tantos libros tontos, haber escrito tantas cartas inútiles... Hasta ahora Europa me ha invadido de tal manera que no me deja ser yo mismo. Todo el tiempo estoy siendo el paisaje, los cuadros, los olores, la felicidad. No me importa no escribir. Nunca creí en las “misiones” de los escritores, y entiendo que el escritor trabaja por las mismas razones hedónicas que el opiómano enciende la pipa o el violinista toca Bach. Y mi felicidad personal me vale más que todo lo que pueda escribir. Si me pongo a trabajar, será para seguir siendo feliz o para combatir alguna infelicidad. Al mundo no hay que resistirle, hay que elegir bien el mundo que uno prefiere; y a ése, ah, a ése hay que darse a fondo, como cuando se nada o se duerme o se quiere.
Aquí trabajo sólo la mañana. Me queda tiempo para vivir como yo quiero; en una vagancia escandalosa de lecturas, cuadros y vino blanco. Me he lanzado a la lectura como un caníbal sobre una gorda inglesa perdida en la jungla; en cinco días he devorado siete libros. Voy encontrando en el camino a mis dioses de la adolescencia. Es un signo de muerte y de vejez, pero qué importa. La eternidad está enamorada de las obras del tiempo. Me faltan Picasso, Parker... Tal vez me sea dado verlos algún día. Puede ser que Dios exista; pero si realmente existe, creo que no somos su creación; apenas un esbozo, una pesadilla antes de empezar a ser verdad. Ya estoy harto de ver cómo de las cosas más hermosas nacen monstruos, cómo de la suma de factores aparentemente predestinados a la más grande felicidad salta el horror y la nada.
Claro que nos vemos poco, pero las órbitas de los hombres son complicadas. Yo me pasé la mejor parte de mi vida en una actitud nostálgica frente a lo que se quedaba irremediablemente atrás; ahora prefiero vivir en el presente y, cuando puedo, proyectarme hacia el futuro. Puede ser que en él dispongamos de más tiempo y podamos vernos con esa alargada negligencia de los buenos amigos; disfrutar de eso que yo amo por encima de todo: vagar con alguien a quien quiero, demorarme largamente delante de un vaso de vino o a las orillas del Sena, entrar en las librerías, mirar a la gente, sentirse vivo sin apuro.
Enormísimo cronopio, te doy permiso para que pongas esto en tu blog. Para ser digno de un lugar así, yo, por lo menos, tendría que valer más de lo que valgo. De todos modos, entradas así le prueban a uno lo que vale en el corazón de los otros, y eso obliga y empeña.
Y todo lo que quisiera decirte no está dicho en las palabras. Enójate por ellas, si quieres, pero no dudes del cariño que las mueve.
Saluda a nuestros cronopios comunes y ponte las manos en los hombros, y serán mis manos.
Tu amigo, Julio.

Wednesday, November 24, 2010

Donde las dan las toman.



Jugamos repetidas veces al dilema del prisionero. Hay dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, se les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a diez años y el confidente liberado. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, ambos serán encerrados seis meses. Ha sido demostrado que la mejor estrategia consiste en callar en la primera ocasión y actuar en las siguientes exactamente

como el otro ha hecho en la anterior. Es decir, si el otro prisionero ha confesado, nosotros nos vengaremos confesando en la siguiente; si calla, nosotros callaremos en la siguiente.

Desconocemos la elección del otro. Si elegimos ser paloma y el otro también, ganamos quince puntos cada uno, si somos paloma y el otro halcón, el halcón gana cincuenta y la paloma nada, si los dos elegimos halcón, ambos perdemos veinticinco. La mejor estrategia es, como en el caso anterior, el “donde las dan las toman”.

Nash ganó un nobel con esta teoría. Propuso aplicar a la economía, a la relación entre empresas, la misma solución. Ésta es aplicable a muchos campos: dos países en guerra fría. Ambos tienen dos opciones: o incrementar las armas o llegar a un acuerdo para reducirlas. Ninguno de los dos está seguro sobre si el otro acatará el acuerdo; así, ambos se inclinarán hacia la expansión militar. Dos ciclistas que o cooperan para alejarse del pelotón o uno permanece al rebufo del otro para adelantarle al final, en cuyo caso correría un serio riesgo de que el pelotón los alcance. Hay dos vías por donde circulan coches y ninguna tiene preferencia sobre la otra: si todos los conductores colaboran y hacen turnos para pasar, la pequeña espera se justifica por el beneficio de no generar un atasco. Si alguien no colabora y el resto sí, se beneficia el no-colaborador generando un desorden que perjudica a todo el resto. Si nadie quiere colaborar y todos tratan de pasar primero, se formará un tremendo atasco.

En uno de sus casos, Dupin, héroe de Poe, logró descubrir que una banda no era responsable de un delito mediante una estratagema. Puso un anuncio ofreciendo recompensa e inmunidad al que confesara. Los de la banda, más que codiciar la recompensa o pensar en escapar, temían la traición de un compañero. Cada uno trataría de traicionar a los demás antes de ser traicionado por ellos.

Elogio a la venganza


Poner la otra mejilla, resignarse ante las injusticias, considerar la capacidad de perdonar como una cualidad suprema, aceptar un agravio por considerarlo la voluntad de dios, rezar como única solución... Los poderosos siempre han tratado de inculcar a la gente llana el acatamiento pasivo de los males, para así poder exprimirla sin temor a que se rebele. La naturaleza necesita buscar el equilibrio para poder seguir evolucionando. El murciélago que consigue mucha sangre da al que no ha conseguido nada. Pero si ése posteriormente no da a otro hambriento, los demás murciélagos lo boicotearán por el bien de la especie. Si un cocodrilo engulle a uno de esos pájaros que le limpian la boca, los demás cocodrilos le atacarán por poner en riesgo una simbiosis que beneficia a todos.

Hemos sidos moldeados como buscadores insaciables del equilibrio, y la venganza es la herramienta necesaria para contrarrestar las incorrecciones. La sociedad recompensa a los buenos: calles con sus nombres, homenajes, premios que los recuerdan. A los malos, en cambio, los encarcela, los aparta del mundo, los condena. La sociedad no perdona, es vengativa, adjetivo al que los de arriba han logrado inculcar un sentido enormemente peyorativo. La justicia necesita premios y castigos. La venganza equilibra; es necesaria para que la balanza de la naturaleza permita el avance de la evolución. Un individuo ve una caja de periódicos, mete una moneda y los coge todos. Los que lo vean lo crucificarán, porque mediante su acto egoísta contribuye a la desaparición de unas máquinas cuya existencia beneficia a la comunidad. Se mira mal al que paga un rescate, porque si no hubiera rescates no habría secuestradores. La sed de venganza es un sentimiento innato que surge espontáneamente en todo ser vivo. Su ejecución dignifica y también ilumina, educa al prójimo. Tenemos un amigo dentro de un grupo que es siempre impuntual, está acostumbrado a que lo esperemos y a ni siquiera recibir una regañina por su falta. Un día decidimos no esperarlo. La próxima vez ese amigo se preocupará más por su puntualidad.






Sunday, August 15, 2010

La forja de un rebelde


Mientras escribo estas líneas, hombres civilizados arrojan bombas sobre mí intentando matarme. Me llamó Arturo Barea. El azar y el destino quisieron que naciera en Badajoz, donde estaba destinado mi padre. Su repentina muerte provocó que nos mudásemos a Madrid. Mi madre se convirtió en la criada de mis tíos. Recuerdo sus manos roídas hundiéndose en las heladas aguas del Manzanares para lavar las ropas de siete familias. Gracias a una beca pude estudiar con los curas, donde para los señoritos siempre fui el hijo de la lavandera. Las misas, las clases de religión, los rezos... dejaban algunos resquicios por donde entraban las matemáticas y poco más. Cada tarde, todos los curas se repartían el dinero de los cepillos y se lo jugaban al julepe. Viví mi infancia en el barrio de Lavapiés, cuyos ruidos y olores llevaré para siempre marcados en el cerebro. Pasaba los veranos con mis tíos de Brunete, donde en la áspera vida rural los campesinos se pasaban el día mirando al cielo, y corrían alegres a sus campos en cuanto aparecían las primeras gotas de lluvia. El usurero se iba haciendo poco a poco con las tierras de todos. Me harté de los curas y trabajé en una tienda, después entré en un banco donde realizaba un trabajo monótono por el que no empezaron a pagarme hasta pasado un año y medio. Fallecieron los tíos con los que vivíamos. La familia entera se peleó por la herencia como buitres tratando de coger un trozo del animal recién fallecido. Nos mudamos a una buhardilla donde mi madre todos los días preparaba cocido. Hice la mili en Marruecos. Pasé tres años viendo cómo muchos mandos se hacían ricos a costa del dinero destinado a sandalias, comida, mantas... para los soldados. Aunque la mayoría se acostaba con prostitutas cotidianamente, supuso un escándalo, por el que fui seriamente recriminado, que viviese con una mujer. Fui testigo de la crueldad y el ascenso meteórico de Franco. Estuve en el frente y sufrí el tifus. A la vuelta obtuve un buen puesto en una empresa de patentes. Me casé con una mujer de la que nunca estuve enamorado y tuvimos cuatro hijos. Viví en un pequeño pueblo, Novés, donde frecuentaba el casino de los trabajadores, a quienes asombraba que fuera uno de los suyos. Al estallar la guerra civil me ofrecieron el puesto de censor de la prensa extranjera. Ahí conocí a Elsa, una austriaca de ojos verdes; la mujer que había buscado siempre y ya no esperaba encontrar. Estaríamos juntos pese a causar daño a otros y a nosotros mismos. Luchamos por la República incansablemente. Por allí pasaron Hemingway, Dos Passos, el general Miaja... La inquietud de las sirenas nos iba destrozando la vida. Elsa y yo sostuvimos a duras penas la frágil burbuja de nuestra alegría. Ya no soy capaz de mirar un edificio sin pensar en cuál sería su resistencia a las bombas.

Wednesday, July 14, 2010

American dream.


Decía Joyce que los EE.UU estaban formados por las barreduras de todos los países. Un país joven que ha crecido gracias a gente que arriesgó dejándolo todo con el sueño de llegar a la cima, un país que llegó a ser el primero del mundo gracias a las guerras. Tras la destrucción de la industria de Japón y Alemania en la segunda guerra mundial, la General Motors comenzó a vender millones de coches, la capital del mundo pasó de Paris a NY, el nivel de vida subió: la familia media, con casa, jardín y perro, se mantenía sobradamente con un sueldo, cambiaba de coche cada tres años, tenían cuatro semanas de vacaciones pagadas... pero Europa y Japón se rehicieron. A Carter le dio por criticar el consumismo: uno no es lo que tiene sino lo que hace, así que había que buscar a otro, un comunicador creíble y manejable. Los bancos pondrían en su puesto a un actor, un vendedor... Reagan. Se redujeron impuestos a los ricos, se destruyó la industria para obtener beneficios rápidos, se agrandó la brecha entre los que tienen de sobra y los que viven de sobras y se alentó a la gente a vivir con dinero prestado. Los jóvenes piden préstamos para estudiar a intereses de locura, fabricándose así esclavos modernos que viven pagando y mueren debiendo, hasta llegar al punto de que al que trabaja no le queda tiempo para hacer dinero. Hoy, las compañías de usura están en alza, se producen a diario desahucios de gente trabajadora, los países subdesarrollados cuanto más pagan más deben, dejando de ser gobernados por ellos mismos y, claro, como dicen los turcos, quien bebe a cuenta se emborracha el doble. Se ha impuesto la cultura del miedo, provocando que la gente sacrifique su libertad en pro de una innecesaria seguridad. Las empresas de sanidad privada dan bonus a los empleados que evitan que gente media sea cubierta por el seguro gracias a la letra pequeña del contrato, la gente enloquece y dispara por doquier con armas que compra en un supermercado. Es el país que más contamina y que más viola los derechos humanos. Pero jamás será condenado, porque tiene las llaves de todas las cárceles. Decía Roosevelt que “ningún triunfo pacífico es tan grandioso como el supremo triunfo de la guerra” (en 1906 le dieron el nobel de la paz). Trató de imponer un gobierno en Vietnam que ellos no querían, así que descargó allí más bombas que las arrojadas en toda la segunda guerra mundial. En Nicaragua provocó una guerra de diez años porque se negó a ser su satélite; gastaron millones en propaganda para que los sandinistas, que alfabetizaban pobres, reducían la mortalidad infantil... fueran vistos en el mundo como demonios. Desarrolló una guerra en Colombia para que Panamá se independizara y así poder construir el Canal. Cambiaron al bueno de Allende por el sanguinario de Pinochet. Hicieron desaparecer tres millones de vidas en Irak para tener más petróleo. Trabajaron duro para que cayera el comunismo, pero ahora Moscú es una de las ciudades más peligrosas, donde la mafia se ha adueñado de todo, donde hay el doble de casinos que en Las Vegas y los sueldos han caído a la mitad, donde el modelo ya no es el policía, el maestro, el bombero que ayuda a la mejora del ser humano, sino el mafioso que se ha hecho rico extorsionando al pobre. Su Congreso rechazó dar 700 mil millones de dinero público a los titanes de Wall Street, pero a los pocos días esto se hace, aunque, claro, así como si los hombres parieran, el aborto sería legal, si el voto cambiara algo sería ilegal.

Thursday, June 03, 2010

Caperucita roja y el lobo machista, por Arturo Pérez Reverte.


Caperucita Roja camina por el bosque, como suele. Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que está en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magrebí pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo. Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares. Que también tienen sus necesidades y sus derechos, córcholis. El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en éstas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atrás con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj. Y le pregunta: «¿Dónde vas, Caperucita?». A lo que ella responde, muy desenvuelta: «Donde me sale del mapa del clítoris», y sigue su camino, impasible. «Vaya corte», comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia doméstica de género y génera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista. Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. «Que sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya», le dice. «Qué apéndice nasal tan fuera de lo común.» Etcétera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute también, y se echa a dormir la siesta. Llegan en ésas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compañero. «No irás a ejercer la violencia -dice- contra un animal de la biosfera azul. Y además, con plomo contaminante y antiecológico. Es mejor afearle su conducta.» Se la afean, incluido lo de fumar. Malandrín, etcétera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos ríen y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oenegé Lobos y Lobas sin Fronteras, subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin.

Caperucita y el lobo machista, por Arturo Pérez Reverte




Caperucita Roja camina por el bosque, como suele. Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que está en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magrebí pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo. Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares. Que también tienen sus necesidades y sus derechos, córcholis. El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en éstas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atrás con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj. Y le pregunta: «¿Dónde vas, Caperucita?». A lo que ella responde, muy desenvuelta: «Donde me sale del mapa del clítoris», y sigue su camino, impasible. «Vaya corte», comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia doméstica de género y génera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista. Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. «Que sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya», le dice. «Qué apéndice nasal tan fuera de lo común.» Etcétera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute también, y se echa a dormir la siesta. Llegan en ésas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compañero. «No irás a ejercer la violencia -dice- contra un animal de la biosfera azul. Y además, con plomo contaminante y antiecológico. Es mejor afearle su conducta.» Se la afean, incluido lo de fumar. Malandrín, etcétera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos ríen y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oenegé Lobos y Lobas sin Fronteras, subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin.

Saturday, May 08, 2010

Imeres, yo también he sido feliz, por Carmen Pérez.


Yo también he sido feliz. Quizá esta frase resuma el suspiro final al cerrar Imeres apraxias.

Soy una lectora llena de ansiedad, abrazo físicamente los libros que caen en mis manos y me convierto en un ser irresponsable y frívolo hasta que encuentro el punto de seducción de las palabras, las emociones y soy irremediablemente estúpida hasta que encuentro el momento en el que considero que merece la pena seguir leyendo algún libro recién adquirido. Por este motivo escribir sobre ello resulta ajeno y extraño a mi condición de lectora impertinente.

Pero el autor de esta historia me ha hecho feliz, desconozco muchos sucesos, objetos y personajes que aparecen en el libro, pero me ha hecho feliz y eso es suficiente para intentarlo. El ambiente construido, las características de los personajes, los lugares descritos, la profunda carga que cada personaje ha adquirido con el compromiso de su existencia me han permitido sentirme próxima e incluso me he visto reflejada en la pasión adolescente que ya había olvidado.

Con Tivos he recuperado algunas personas excepcionales de mi pasado, las que me hacían reir ridículamente y entonces nada importaba. Es cierto que podíamos reírnos hasta morir por anécdotas, invenciones, tonterías e inocentes ocurrencias. Todos hemos lanzado “tivadas” estupendas.

En la pasión de Theós he encontrado a un ser capaz de transmitir lo más positivo, lo único importante: la responsabilidad y el compromiso que cada ser humano tiene con el mundo en que habita de adquirir valores esenciales y útiles. Y sobre todo, la idea de que lo que consiga la mayoría no siempre es lo importante.

He revivido con intensidad mis primeros y desastrosos encuentros sexuales, totalmente identificada con las emociones que describe Ariadna ante su primer amor, el adonis, el inalcanzable, el macarra que todas perseguíamos. Aciertas de pleno al ponerte en la piel de Ariadna y describir la actitud de tantas chicas que han deseado ese primer beso convencidas de que con ellas sería diferente. Ha sido curioso y divertido a la vez.

Los domingos en las Cuevas eran muchos de los domingos pasados en los que jugábamos todos los adolescentes a dejarnos llevar por el placer, a escondidas, dispuestos a escapar y a arriesgarlo todo por unos minutos. No ha faltado detalle en esos encuentros y en esa espera desesperada de Milos cada domingo ..fantástica la descripción del momento de espera, la predisposición, la anticipación. Los preliminares eran mejores que la intensidad del acto.

Cardios es el padre perfecto para un personaje como Milos, moderno, comprensivo, un artista de la paternidad en solitario. Milos y Cardios son intensos en su relación, los dos sufren ausencias y sobreviven. Has construido con Cardios al contrincante perfecto de la medusa, la cara y la cruz del amor paternal, de la necesidad de protección que un hijo o una hija necesita.

Y aunque me suene extraño decirlo era necesario el suicidio de Melampos. Esa crisis existencial latente en su conversación con Milos pedía la muerte. El adolescente vacio, sin ser capaz de sentir la pasión por vivir tiene que terminar de un modo romántico ¿no?

A mi un libro me gusta o no me gusta, no se hablarte de estilo ni de figuras literarias, yo sólo me guío por emociones, por los latidos que vibran en mis sienes cuando leo…Imeres apraxias me gusta, he disfrutado con su lectura, me ha contagiado sentimientos y ha habido momentos en los que mis pensamientos estaban de repente allí, escritos por otra persona…algo genial.


Carmen Pérez. Profesora de filosofía. Puebla de la Calzada. Badajoz.

Tuesday, March 30, 2010

Antorchas en la niebla.


La esencia del mal en esa sociedad española egoísta, enemiga de los cambios, hostil con el extranjero, camorrista y desconfiada, la ha constituido siempre la ignorancia. Sólo en la Segunda República, con un maestro como ministro de Educación, se tomó en serio la escuela (se pasó de 37.500 maestros a 50.000, se les aumentó significativamente su sueldo de hambre, se hicieron más colegios que en todo el siglo anterior...), pero aquellos maestros eran más que maestros: arreglaban papeleos, daban clases nocturnas a adultos, formaban cooperativas, organizaban bibliotecas, aconsejaban a enfermos... Es fácil explicar ciencias o lengua, ser el vehículo de un libro, pero es muy complicado convertirse en un ejemplo a seguir, hacer cambiar a los demás, combatir la pasividad, enseñar a pensar, lograr que el alumno se convierta en dueño de su propio destino. Entonces llegaron aquellas alimañas que con sus pezuñas lograrían apagar la luz de los humildes. Ser madre soltera era suficiente motivo para fusilar a una maestra, señoritos de misa y pistolón cargaban en caminonetas a miles de maestros que, tras ser asesinados, eran arrojados a fosas comunes. ¿De dónde salió todo aquel exacerbado odio contra gente tan buena? Sus muertes eran necesarias para que el vil negocio de las conciencias culpables siguiera funcionando, para que siguiera habiendo muchos analfabetos fáciles de engañar, para que no existieran antorchas capaces de abrir los ojos a los humildes... Aquella guerra de exterminio había de acabar con esos que eran responsables de que algunos comenzaran a preferir entrar en una biblioteca a leer en lugar de ir a misa. ¿Niños y niñas juntos?, ¿ciencias naturales en el campo?, ¿tratar igual a todos los alumnos?, ¿obras de teatro?... ¡No! Otra vez a meter letras con sangre, a contener la alegría, a rezar a diario, a memorizar la lista de los reyes godos y las batallas más gloriosas. Y las niñas a aprender a ser dóciles, a servir al macho, a parir y a aguantar, a cumplir con el hogar...

Don José, un maestro sevillano, antes de que se lo llevaran a fusilar, se quitó su reloj, su pluma, su cartera... y pidió que se lo entregaran a sus alumnos, añadiendo: Sólo ellos merecen la pena.

De nosotros depende que toda aquella sangre derramada constituya una semilla de libertad o un pasado baldío.

Wednesday, December 30, 2009

... and no religion too.


En un mundo sin religión no habría guerras árabe-israelíes, masacres serbio-bosnio-musulmanas, ablaciones de clítoris, terroristas suicidas, el sida se habría erradicado por el uso de preservativos... Todas las religiones se basan en absurdos. Si Jesucristo hubiera existido durante la revolución francesa, ¿hoy en día los cristianos llevarían colgada al cuello una guillotina?, ¿qué cantidad de opio se fumó san Juan para escribir el Apocalipsis?, ¿qué clase de raza es la humana si sólo hace el bien por una recompensa o para eludir un castigo?, ¿no es absurdo que en la actualidad nos asesinemos los unos a los otros por unas escrituras antiguas? Yo preferiría unos diez mandamientos del tipo: Tolera opiniones ajenas, intenta aprender siempre, sé libre para pensar algo opuesto al resto... Aquel que puede hacer que creas un disparate, podrá hacer que cometas barbaridades. Hombres buenos y malos siempre existirán, pero la religión es lo único capaz de hacer cometer atrocidades a hombres buenos. Resulta más grave el daño psicológico de esos sacerdotes irlandeses atemorizando a miles de fieles que sus horribles abusos sexuales. Es mejor enseñar a los niños a ser críticos y pensar, en lugar de hacerles creer que la fe indiscutida es una virtud, algo que les prepara para ser armas letales en yihads y cruzadas. Enseñarles cómo pensar y no qué pensar. Podemos estar ante el principio del fin, ya que a lo largo de la historia los vacíos del saber humano han sido ocupados por la religión, pero a medida que ha ido avanzando la ciencia, ese vacío ha ido disminuyendo, y, además, para los gobernantes la religión cada vez es menos eficaz en cuanto a mantener aletargada a la gente. Decía Victor Hugo que en todo pueblo hay una antorcha (el maestro) y un extintor (el sacerdote). Hitchcock, el especialista en asustar, estaba una vez conduciendo por Suiza, cuando miró por la ventanilla y dijo: Esta es la visión más espantosa que nunca he visto. Había un sacerdote conversando con un niño. ¡Corre pequeño, corre por tu vida! le gritó el cineasta.

Friday, December 25, 2009

Delicioso Proust


A los veintiocho, desesperado, se preguntaba ¿qué me queda, si he decidido no ser ni abogado ni médico ni cura? Yacía al abrigo del lecho, protegido, insomne, en encarnizada lucha por rescatar su memoria, pero, aun encerrado y envuelto por la eterna noche, Noé nunca pudo haber visto el mundo tan bien como lo vio desde el arca. Conocía más libros que gente y había perdido para siempre la risa espontánea e intermitente de la infancia. Excelso filántropo, por no poder ganarse a todos se encerró en sí mismo. Sin esa obstinada voluntad habría fenecido su mundo, donde la tiranía de las palabras le obligó a ser genial. El placer que un verdadero artista nos proporciona es el de mostrarnos un universo más. Haciendo de la lectura esas puertas que tanto nos enseñan, despiertan el espíritu; él es ese que jamás recuerda nada porque jamás olvida nada. Demostró que el genio consiste en la potencia de reflexión y no en la calidad intrínseca del espectáculo reflejado. Todos necesitamos alimentar en nosotros alguna vena de loco para que la realidad se nos haga soportable. Edificó su vida para un fin, pero no lo alcanzó, y hubo de vivir prisionero en la morada que labró. Debido a su fe, sufrió verdaderamente por ese fin inalcanzado. Admiramos hermosos cuadros, músicas exquisitas, novelas inmortales… ignorando los insomnios, las lágrimas, las angustias de vivir… que han costado a sus creadores. Vivió para desentrañar misterios; desde el porqué de esas conexiones humanas sin un fondo de atracción sexual, hasta el cómo navegaría del corazón a los labios aquello que hemos decidido ocultar siempre, pasando por el por qué vivimos con esa perfecta ignorancia de la esencia del ser que amamos. ¿Y después de su muerte siguieron existiendo el mar, las redondas rocas, el claro de luna, el cielo?, ¿qué queda por escribir después de Proust?

Saturday, November 28, 2009

Paradojas... por Eduardo Galeano


La mitad de los brasileños es pobre o muy pobre, pero el país de Lula es el segundo mercado mundial de las lapiceras Montblanc, el noveno comprador de autos Ferrari, y las tiendas Armani de Sao Paulo venden más que las de Nueva York.

El Banco Mundial elogia la privatización de la salud pública en Zambia: "Es un modelo para el África. Ya no hay colas en los hospitales". El diario The Zambian Post completa la idea: "Ya no hay colas en los hospitales, porque la gente se muere en la casa".

Hace cuatro años, el periodista Richard Swift llegó a los campos del oeste de Ghana, donde se produce cacao barato para Suiza. En la mochila, el periodista llevaba unas barras de chocolate. Los cultivadores de cacao nunca habían probado el chocolate. Les encantó.

Las vacas del norte ganan el doble que los campesinos del sur. Los subsidios que recibe cada vaca en Europa y en Estados Unidos duplican la cantidad de dinero que en promedio gana, por un año entero de trabajo, cada granjero de los países pobres.

Hay en el mundo tantos hambrientos como gordos. Los hambrientos comen basura en los basurales; los gordos comen basura en McDonald's.

Según el diario The Washington Post, los robots trabajan 24 horas por día, pero no pueden tomar decisiones, porque carecen de sentido común: un involuntario retrato del obrero ejemplar en el mundo que viene.

Cuando George W. Bush propuso talar los bosques para acabar con los incendios forestales, no fue comprendido.

Friday, October 30, 2009

Sobre un infame policía local de Badajoz


Siempre he tenido en gran estima a las autoridades. Me ganaron cuando con doce años recorría con amigos once Km. a pie desde mi pueblo hasta una piscina, y la guardia civil, si nos veía, nos acercaba. Me ganaron cuando dos policías me encontraron tirado en la autopista a Madrid a las tres de la mañana con una rueda reventada, y me ayudaron a cambiarla. Me ganaron cuando pararon a uno de mis mejores amigos para ponerle una multa por exceso de velocidad y, al decirles éste que seguiría rápido por que quería ver a su padre agonizante, ellos, con las sirenas, lo escoltaron hasta su destino... Por eso creo que lo que me ha sucedido no es representativo de la policía local de Badajoz, y también creí que no se trataba de una bravuconada de un agente perverso, si no que simplemente aquel hombre había tenido un mal día. Adelanté, de forma prudente y sin vehículos en sentido opuesto, a la policía local, que iba a 20km/h, en la recta que está enfrente del seminario. Uno de los agentes gritó ¡este tío es tonto! y me hizo parar. Decidió ponerme una multa (4 puntos y 300 euros) con el argumento de que “jamás se puede adelantar en un cruce” (sic). Un poco más arriba, por la estación, es común ver circular a chavales de dos en dos en la moto, sin casco, haciendo caballitos... ¿y el agente me multa a mí por que lo adelanto? Los que me conocen dicen que soy la persona más prudente al volante que han visto, y no había tenido, en mis 16 años de carnet, ninguna multa. El hecho que demuestra que aquello no era un mal día del agente, si no que estaba ante un empecinado perverso, es su respuesta a mi reclamación, donde, al enterarse de que mi adelantamiento es legal, se inventa un coche en sentido contrario y una llamada por el móvil, y dice que “es absurdo citar sus insultos”. No lo hice para defenderme de la sanción, si no por que forman parte de lo sucedido y, dada la gravedad de un hecho tan inaceptable como es el abuso de autoridad, no me parece tan “absurdo” citarlos. Sé que estas líneas actuarán en perjuicio mío, pero sería incapaz de estar en paz conmigo mismo si no gritara ante las injusticias. Aunque lo único que me quede ante éstas sea patalear, yo voy a patalear todo lo fuerte que pueda.

Wednesday, September 30, 2009

La educación en España, por APR.


"Ahora la educación es cada vez más específica y se nos orienta a ser técnicos en una sola materia. Se nos enseña la manera más barata y eficaz de apretar tuercas, sin preocuparnos de si esa tuerca pertenecerá a una lavadora o a un misil tierra-aire; y, por supuesto, a nadie le importa quien inventó la puta tuerca. El sistema, o sea, esos imbéciles que nos imponen los planes de estudio, hacen que pasemos cuatrimestre a cuatrimestre sobre asignaturas de muchos créditos, que nos convertirán en científicos especializados, pero sin darnos una perspectiva de lo que es el mundo de ahí fuera. O sea que te enseñan a follar pero no a enamorarte. Algo así. No nos enseñan a pensar, ni siquiera nos dejan tiempo, ni verano, ni invierno, ni resquicios para mirar más allá de los textos ni para reflexionar sobre lo que aprendemos. Y sólo si tienes voluntad y cojones, si arrancas ratos perdidos, si te preocupas de lo que te rodea y lees y viajas si puedes, y miras, acabaras sabiendo algo de lo que es el mundo".

Sunday, May 17, 2009

Mario Benedetti sigue vivo.


No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes, que alguien muere y le deja una soledad tan concurrida; de nostalgias y guiños, de relatos y recuerdos. Sus poemas siempre fueron mi conjuro contra la mala jornada, sus pensamientos, una bofetada con la que despertar mi justa rebeldía. Su táctica era hablarnos… su infalible estrategia lograr que le necesitemos. Mario me enseñó que el olvido está lleno de memoria, que el cielo de cuando me jubile habrá llegado demasiado tarde, que si dios existe no le va a molestar mi duda, que lo importante no son los sueños que me venden, sino que se cumplan los míos, me enseñó a odiar esas patrias de nailon (himnos y banderas) que tanto mal engendran, o que la única posible felicidad es vivir sin enterarte de tu insignificancia. Mario es un poeta sublime, un ser auténtico e insobornable para el que lo fundamental es estar en paz consigo mismo, una buena persona que nunca consintió que el dolor le apagase la rabia; un genio que nunca quiso salvarse y al que dios maltrató porque tenía celos. Aunque aquellos amantes a la izquierda del roble ya no tengan quien los espíe, aunque aquellos tímidos formales se queden sin nadie que relate su amorío, aunque ya nadie defienda la alegría como un derecho… aunque esta herida duela como dos, aunque le busque y no le encuentre, nunca me abrazaré a sus ausencias, porque sigue vivo, ¡es tan lindo saber que existes!
Mario, sé que sigues vivo porque siento que siempre podré contar contigo. En ese 17 de mayo y abismo tu corazón dejó de latir, pero yo sé que estás vivo, menos mal que estás vivo.