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Thursday, May 02, 2024

Los cronopios nunca mueren

    
    Nada más conocerte me dijiste que te gustaba el ron y las películas de Kusturica. Venías de tus años locos en Madrid, tan alegre y llena de vida. Manhattan, Niágara, La invasión de los ladrones de cuerpos… vimos en la filmoteca montones de clásicos durante años, jugábamos al squash, nos regalábamos libros cada dos por tres y nos emocionábamos hablando de Limónov o Murakami. Cuando me maquetaste el mío me decías que aquel había sido nuestro bebé. En la plaza de la Croix Rousse en Lyon bailamos haciendo el tonto en un concierto de música gamberra. Luego apareció el cáncer, contra el que luchaste tanto tiempo con una entereza formidable. Te compré un vinilo con una frase de Pessoa que pegué en tu salón: Pedras no caminho? Eu guardo todas. Um dia vou construir um castelo. Te aficionaste a la comida sana, perdiste kilos y pelo, pero seguías siendo el culo más inquieto, capaz de recorrer el Loira en bicicleta con una bolsa intestinal o viajar a Chile. Parecía que nada podía contigo. Viviste veinticuatro años en cada siglo y pediste sedación el día de tu cumpleaños justo a la hora que naciste. Eso sí que es saber cerrar un ciclo. Es cierto que hoy el mundo es un poquito peor, pero todos esos que tuvimos la fortuna de pasar tiempo contigo te vamos a recordar siempre, porque los cronopios como tú nunca mueren.



Sunday, November 19, 2023

Sobre las vacunas de ARN mensajero contra el COVID

 


    Estamos formados por ADN, ARN y proteínas. Esas son nuestras materias primas. El ADN es el encargado de construirnos tal como somos, pero el ARN puede cambiarlo todo, es el maestro de la epigenética. El ARN crea y destruye proteínas. Un ARNm puede producir varias proteínas, con tamaños y roles muy diferentes, como un juego de muñecas rusas. A menudo, las enfermedades se deben a una proteína que se acumula de manera anormal. Un medicamento ARN es único en comparación con otros medicamentos, ya que es un verdadero francotirador. Da en el blanco. También, el ARN es una herramienta para establecer un diagnóstico. El ARN es el motor de la vida, pero necesita ser estimulado para actuar. El ARNm se descubrió en los sesenta y se inyectó en huevos de sapo por primera vez en 1989.


En el 2000 se intentó curar el cáncer de próstata con vacunas de ARNm. Fue un fracaso. En 2014 se intentó con otro ARNm. Tras quince años de investigaciones fue un fracaso.


En 2005 se quiso curar el cáncer de piel con una vacuna de ARNm. Durante 15 años se ha intentado. A fecha de 2020 seguía siendo un fracaso.


En 2009 se quiso curar el cáncer de pulmón con una vacuna de ARNm. Se inyectaron cinco tipos de ARNm y se fabricaron las cinco proteínas esperadas. Después de 10 años de investigaciones se demostró que esta vacuna no era capaz de curar este cáncer.


En 2009 se quiso curar el VIH con una vacuna de ARNm. Tras varios estudios fue un fracaso.


En 2013 se quiso curar la rabia con una vacuna de ARNm. Produce unos efectos secundarios graves y no funciona.


En 2013 se quiso curar el cáncer cerebral y de médula espinal con una vacuna de ARNm. Un fracaso.


En 2015 se quiso la inmunidad contra la gripe aviar con una vacuna de ARNm. Se produjeron graves y diversos efectos secundarios. No se sabe si es eficaz la vacuna.


En 2016 se quiso curar la insuficiencia cardiaca asociada a la diabetes tipo 2 con un ARNm. No fueron transparentes los resultados y se abandonaron las investigaciones.


En 2021 se buscó la inmunidad frente al Zika con una vacuna ARNm. No se sabe si funcionó.


En 2019 se quiso curar los cánceres gastrointestinales con una vacuna de ARNm. Otro fracaso.


En 2020 se quiso inmunizar frente al VRS con una vacuna ARNm. No se sabe si funciona.


    Es necesario que pasen diez años para que una vacuna salga al mercado: primero hay una fase de investigación, luego pruebas con animales y al final pruebas con humanos (ensayos clínicos). Estas pruebas con humanos tienen tres fases. En la primera fase se ve la toxicidad y en qué se transforma el producto dentro del organismo (1-2 años), en la segunda fase se evalúa la eficacia (3-5 años), la tercera fase se realiza con miles de personas (3-5 años), esta es una fase crucial donde se evalúa la relación entre beneficios y riesgo. En cuanto a la vacuna del COVID, cuando la secuenciación del genoma del virus fue publicada por los científicos chinos el 11 de enero de 2020, el equipo de Moderna tuvo lista en 48 horas una concepción para la vacuna y el laboratorio envió una muestra de su primera vacuna cuarenta y dos días después de haber dado con la fórmula. Es decir, encontraron la solución en dos días y la desarrollaron hasta llegar al producto acabado en cuarenta y dos días. Desde que se planteó el objetivo de la vacuna hasta que se produjo la primera inyección en el mundo pasaron diez meses. En 2021, momento en que se lanzan las campañas de vacunación contra el COVID, se llevaban ya más de veinte años de investigaciones sobre el ARNm y setenta ensayos clínicos sobre las vacunas ARNm. De esos setenta, diecisiete estudiaron diferentes enfermedades sin que ninguno pasara la fase 2. Después llegó el COVID y, de golpe, tenemos cincuenta y tres ensayos que intentaron erradicarlo. Se pasó rápidamente de fase I a la 2 y de la 2 a la 3, ya que los estados suavizaron la normativa (“fast track”). Es mentira que las vacunas ARNm fueran conocidas y usadas desde hace tiempo. El 10 de marzo de 2022 el director de Pfizer dijo: La tecnología ARNm jamás ha dado resultados hasta ahora, ni en una vacuna ni en ningún otro medicamento. Con la vacuna del COVID no se terminó la fase 3. Tampoco se completó el más mínimo estudio sobre carcinogenicidad, ni genotoxicidad, ni de interacción con otros medicamentos. Kathrin Janssen, directora de Pfizer, dijo el 11 de noviembre de 2022: Comenzamos a pilotar el avión cuando aún lo estábamos construyendo.

    Con la vacuna de ARNm nos inyectan una especie de pequeños platillos volantes en los que va el ARNm. Todo es sintético. Estos platillos están compuestos por nanopartículas lipídicas, que son como supositorios que permiten al ARN penetrar en la membrana de las células. Esto permite que pasen más tiempo en el cuerpo y que haya ARNm en todo tipo de células. El problema es que algunos de estos lípidos aparecen en las listas de seguridad descritos como muy tóxicos. Algunos de estos lípidos tóxicos se acumulan en el hígado. Son partículas altamente inflamatorias. Estos platillos escapan al sistema inmunitario y se fusionan con nuestras células. El ARNm penetra en ellas. Ordenan a las células producir una proteína de SARS-CoV-2, llamada proteína spike. Una proteína activa que no es inofensiva. Se busca que nuestro organismo produzca anticuerpos contra la spike ignorando todas las consecuencias que esta proteína de virus activa pueda tener en nuestro organismo. ¿Qué impide a nuestros sistemas de defensa inmunitaria atacar a nuestras propias células, que producen esta spike extranjera? Nada. Son nuestras células las que producen la proteína del virus y son nuestras propias defensas las que van a atacar a las células que la generan. No está claro que este tipo de vacunación implique una autodestrucción parcial de nuestro cuerpo abriendo la puerta a posibles enfermedades autoinmunes. Algunos pacientes tienen problemas de corazón tras ser vacunados. Analizando la pared del corazón (el miocardio) de individuos vacunados se halló la proteína spike, así como células inmunitarias inflamatorias. Esto es señal de una respuesta autoinmune. Además, las vacunas nos hacen producir anticuerpos caducados ya que los virus mutan continuamente. Spike también puede provocar las mismas reacciones que el SARS-CoV-2. Puede volverse contra nosotros. Antes de desaparecer, spike tiene tiempo de circular y adherirse a ciertos órganos como el cerebro. En 2020 se inyectó spike en las venas de un ratón. Spike circula, atraviesa la barrera protectora de su cerebro y ahí se acumula adhiriéndose a la superficie de los pequeños vasos sanguíneos. En otro estudio, esta vez en seres humanos, se observó que spike provoca una inflamación típica de enfermedades cardiovasculares en los vasos sanguíneos y causa, además, la formación de coágulos. En otro estudio se vio que spike es capaz de reactivar secuencias de virus en nuestros glóbulos blancos. Este tipo de despertares puede provocar cáncer, esclerosis, esquizofrenia, reuma y diabetes. Spike no solo circula y llega a algunos órganos. También es experta en formación de depósitos, sobre todo cuando se degrada, por ejemplo cuando hay una inflamación. Se ha demostrado que si se mezcla spike con plasma de individuos sanos se forman pequeños coágulos. Se demostró que spike puede llegar a formar depósitos de tipo amiloide. Estos son los depósitos responsables de ciertas demencias, principalmente el alzheimer. Se inyectó spike a un pez cebra. El hígado, los riñones, los ovarios y el cerebro del pez se dañaron hasta el punto de matarlo.

    Tras la vacunación, el ARNm se encontró en absolutamente todos los órganos analizados (músculo, médula, plasma, corazón, hígado, estómago, riñones, pulmón, bazo, ganglios linfáticos, cerebro, testículos). El ARNm pasa también a la leche materna. Un estudio demostró cambios en el color de la leche, y también efectos de irritabilidad y falta de sueño (más elevado en los niños cuyas madres fueron vacunadas). Pfizer ocultó los resultados de un ensayo con cincuenta mujeres embarazadas. No sabemos cuánto tiempo vive el ARN mensajero en nuestro cuerpo. Para las vacunas covid se creó un código genético inédito, se cambió todas las U del código genético por psi, con lo que dura mucho más. Por casualidad, los investigadores descubrieron que el ARNm aún estaba en el cuerpo dos meses después de la vacunación.

    El genoma es el conjunto de material genético de un organismo. Hay secuencias virales con la capacidad de invadir nuestro genoma y que hemos heredado tras el contacto de nuestros antepasados con el virus. Está demostrado que secuencias del ARN SARS-CoV-2 pueden integrarse en el genoma de células humanas en cultivo. Un fragmento de coronavirus aterrizó en nuestro genoma y se situa en el gen NTGN1, relacionado con la esquizofrenia. También, el ARN de las vacunas puede integrarse en nuestro genoma y modificar el de nuestra descendencia. Se ha encontrado la spike junto al ARNm en el núcleo de la célula. Las vacunas nos hacen producir spike como si fuésemos fábricas y spike puede fusionarse con algunas células de individuos vacunados. Pensar que se ha inyectado esta vacuna a millones de hombres, mujeres, jóvenes y, ahora también, niños, sin haber tomado la más mínima precaución para proteger la molécula más íntima de todas: nuestro ADN, nuestro genoma, nuestro patrimonio genético, me sumerge en una vertiginosa perplejidad.

¿La vacuna detuvo la epidemia? No.

¿La vacuna impide que nos contagiemos de COVID? No.

¿La vacuna impide que nos volvamos a contagiar de COVID? No.

¿La vacuna impide que contagiemos a otras personas? No.

¿La vacuna impide que muramos de COVID? No.


En Israel, Portugal e Islandia, entre el 60% y el 75% de la población está vacunada. Y en estos países es donde hay un mayor número de casos de COVID por millón de habitantes. (A 30 de septiembre de 2021).

Los efectos secundarios más comunes de la vacuna son: Desórdenes hematológicos, desórdenes inmunológicos, desórdenes pulmonares, desórdenes cardiovasculares, problemas renales, desórdenes neurológicos, desórdenes dermatológicos. Actualmente se han documentado más de once millones de informes de efectos adversos por la vacuna y más de 70000 fallecimientos. En un documento de Pfizer se enumeran 1921 enfermedades como efectos secundarios de interés particular. De ellas noventa son enfermedades genéticas. La cruz roja americana anunció el 29 de abril de 2021 en un tweet que solo usaba la sangre de personas no vacunadas.

Los beneficios anuales de Pfizer, BioNTech y Moderna fueron de 34.000 millones de dólares brutos. Además, recibieron una ayuda pública de 8000 millones de dólares. La vacuna de Pfizer costaba 130 dólares en 2022. Su producción costaba 0,61 euros.

Las grandes farmacéuticas han recibido cientos de condenas, comercian con vacunas contra el COVID cuyos ensayos no han terminado y venden a nivel mundial vacunas a un precio desorbitado.

Pfizer ha sido condenada varias veces por la justicia de varios países. En 2009 se le multó con 2300 millones de dólares. Fueron pillados llevando a cabo prácticas comerciales fraudulentas y sobornos a médicos. Fue en relación al antiinflamatorio Bextra, retirado en 2005 por sus efectos secundarios. En 2012 fue multada con 60 millones de dólares por corrupción. Pagó millones en sobornos para conseguir atajos de sus negocios. Fue acusada de haber probado antibióticos en niños nigerianos sin el consentimiento de sus padres y haber sobrefacturado medicamentos. También fue condenada por comercializar válvulas cardiacas defectuosas.


Los aprendices de brujo. Alexandra Henrion Caude.

Wednesday, May 17, 2023

Presentación de Sexo, ruidos y primavera




Buenas tardes a todos. Gracias por venir. Voy a ser breve. Hablaré un poco de Carmen, un poco del libro, luego ella tomará la palabra y al final podréis preguntarle lo que queráis. 


Salvador Dalí decía que se sentía tremendamente afortunado por haber nacido en el siglo XX. Si hubiese nacido en otras épocas, según él, probablemente lo habrían torturado o quemado en la hoguera por el hecho de ser tan diferente.

Conociéndola, a mí no me extrañaría que Carmen hubiese sido gurú en la India, escudo humano en Palestina, actriz en Bollywood, dramaturga roja en la Alemania nazi o la Libertad guiando al pueblo en el cuadro de Delacroix, pero, para fortuna de sus alumnos, eligió ser profesora de Filosofía. Y es que, probablemente, la mejor cualidad de Carmen, en su literatura y en su vida, sea la valentía. “En otro tiempo he tenido que ser gota de lluvia”, decía en su primer libro. Nadie puede permanecer indiferente ante el hechizo de Carmen, posee esa magia arrolladora que revoluciona cada sendero por el que pasa. 


Por todo ello, cuando me dijo que había escrito un libro erótico me sorprendí y no me sorprendí. Dicen que ante una actuación de Lola Flores en Estados Unidos, el NY Times publicó: No sabe cantar, no sabe bailar pero, por favor, no se la pierdan. Este libro no es una novela, no es un cuento, no es un ensayo, no tiene trama, pero... por favor, no se lo pierdan.


       Cuando alguien me dice que no le gusta leer me dan ganas de darle el pésame. Es como si me dicen que no les gusta el sexo. Pues en este ejemplar, para suerte de todos, se reúnen ambas cosas: lectura y sexo. Me dais envidia aquellos que no lo habéis leído porque tenéis la oportunidad de disfrutarlo con los ojos sorprendidos de la primera vez. Hay una alternancia de textos personales y filosóficos con otros descaradamente eróticos. Yo prefiero en los que veo más la deliciosa profundidad de Carmen, aunque también admito que los eróticos no me han dejado precisamente indiferente. Quizás no estén tan lejos ambos temas y cito a Carmen: “¿Acaso, llegado el momento, no seré yo capaz de diferenciar el suspiro final de un orgasmo del suspiro final de la muerte?”


El primero de los textos, (mi favorito) con tintes cortazarianos, cuenta simplemente el viaje de la narradora en un autobús, meditando sobre esos rostros anónimos que el azar ha puesto en su camino. “Parece que nadie está esperando que pase nada”, dice. Pues sí pasa, pasa que Carmen saca petróleo de un hecho tan trivial dando luz al exotismo de lo cotidiano, que diría François Truffaut. Además, a lo largo del libro, la buena de Carmen nos va dejando algunas perlas filosóficas. Os leo algunos ejemplos:


“Recuerdo que Bertrand Russell ponía un ejemplo acerca de si las cosas existen cuando nosotros no estamos. En concreto, si cierras una puerta: ¿quién te asegura que lo que habías visto al otro lado sigue existiendo si tú no lo ves?”


“Ya en la ancianidad, Jeníades le preguntó a Diógenes cómo preferiría ser enterrado cuando llegase la hora. A lo que Diógenes contestó: Boca abajo, porque en breve ha de volverse todo al revés”.


“Y entonces pienso en el tiempo heideggeriano, como una colección de ahoras, de estar en el mundo y de ser para la muerte. Y pienso, como él, que la muerte garantiza nuestra libertad, porque me obliga a vivir aprovechando todas las posibilidades”.


No es fácil ser Carmen. Lo sé por razones profundas, por haber tratado de serlo a lo largo de mi vida; conozco los fracasos, las renuncias y las traiciones. Ser multitud es simple, basta con dejarse ir y la vida hace el resto. Ser Carmen es contrapelo, contraluz, contranovela, contradanza, contratodo, contrabajo, contrafagote, contra y recontra cada día contra cada cosa que los demás aceptan y que tiene fuerza de ley.


Ya lo decía Cortázar, al igual que Dalí. Entiendo que siendo una persona tan especial a veces tenga que luchar contra enormes molinos de viento. Ojalá Carmen logre derribarlos a todos. 

Saturday, October 22, 2022

"El proceso” de la Educación en Extremadura

                      



En el último proyecto educativo en Extremadura, Conecta-2, un docente ayudará a otro en algunas clases. Este último tendrá que realizar un Compromiso Docente, después elaborar un Plan de Actuación, todo tiene que ir en un Expediente Global del programa, hay que incorporar Logos, después tiene que hacer una Memoria Final (incluyendo la evolución del programa y del grupo y usando una rúbrica). Por último, para obtener el certificado, son necesarias Evidencias de Innovación del programa. Todo este tiempo y energía invertidos en la parafernalia burocrática se restan de la verdadera ayuda al alumno. Tutores, coordinadores, equipos directivos... se ven sobrepasados. Si la Administración de verdad quiere mejorar la calidad de la enseñanza, lo primero que tendría que hacer es confiar en los docentes. Tanta justificación del trabajo solo sirve para empapelar los despachos de los inspectores. Estamos hartos de que nos cambien leyes y nos abrumen con el estéril papeleo. Lo que más necesitamos es tiempo, un ambiente sereno y, sobre todo, que nos dejen trabajar en paz.

Sunday, May 29, 2022

Presentación de Relatos divinos en la feria del libro de Badajoz

 



     Buenos días a todos. Gracias por venir. Me alegra un montón estar aquí en este ambiente ideal con un público tan fantástico para hablar de libros. Relatos Divinos es una obra que tardé en escribir ocho años y disfruté de ellos cada segundo. Me planteé, como siempre hago, crear el libro que a mí me gustaría leer, ese libro que faltaba en mi estantería, así que escribí sobre mis ídolos, ya que soy alguien muy mitómano. Era imposible no pasárselo bien documentándome sobre personajes a los que admiro. Las cinco historias constituyeron un todo inesperado para mí. Mis dioses habitan en la Tierra, decía Cortázar.


     La primera de ellas se llama La timidez del unicornio. Infancia y nostalgia serían las palabras clave. Yo crecí en un pequeño pueblo de colonización junto a Olivenza y creo que en este relato hablo sobre temas comunes a todos los que nos hemos criado en pueblos (y también en ciudades). El niño es el padre del hombre, todo lo que uno es hoy partió de ahí. Los juegos, las travesuras, el primer amor, la primera desilusión... empiezan a forjar tu personalidad. El protagonista, Toni, y sus amigos avanzan en sus caminos descubriendo la vida a cada paso. Es el relato dedicado al escritor Antonio Muñoz Molina.


   Creo que uno ha de tener siempre presentes sus raíces pero a la vez que mira hacia el horizonte. Por eso en la segunda historia me fui a París. Un director de cine francés que a mí me ha llegado siempre al alma se llamaba François Truffaut. Cuando tenía cincuenta años este señor se planteó escribir su biografía y llamarla El guion de mi vida, Le scénario de ma vie, pero desgraciadamente murió por un tumor cerebral y nunca llegó a escribirla. Como yo soy muy valiente, me aventuré a este trabajo. Además, intenté sentar literalmente al lector en una butaca de cine al abrir las páginas. La historia está contada como si fuera una película, con travelings, zooms y primeros planos. Es mi homenaje a Truffaut y el cine en general.


  En la tercera historia encerré todos los demonios. Un personaje secundario de la primera, Edgar, se convierte en principal en esta. Poe fue un escritor americano que tuvo una vida tremendamente desgraciada, así que el relato dedicado a él era imposible que fuera alegre. Las desgracias de los adultos me dejan insensible porque habitan una jungla que ellos mismos han creado, pero la crueldad hacia un niño creo que es la peor de las crueldades. Los niños están totalmente indefensos ante los adultos de los que dependen. Metí este relato en medio del libro para no asustar mucho a los lectores y porque dudé a veces si incluso incluirlo. Para mi sorpresa, en general me dicen que es el relato que más les ha gustado del libro.


   Enrique Urquijo fue un músico madrileño, corazón del grupo Los Secretos. Un día fue al piso de su camello y se metió una mezcla mortal de drogas. Cuando el camello lo vio en ese estado lo sacó de su casa y lo dejó sentado en una acera con la cabeza apoyada en su cazadora. Yo me he imaginado cómo pudieron ser esos últimos minutos de su vida. Abriendo y cerrando los ojos, viendo solo pies que lo ignoraban, recordando quizás su vida a fogonazos. Esa es mi cuarta historia. La escribí teniendo siempre presente una de las frases de Enrique Urquijo, que siempre se me clavó como una puñalada: Yo nunca he sabido vivir en este mundo, pero al menos les hecho la vida más feliz a los que sí saben.


   Me faltaba por escribir la quinta historia. Había que cerrar el libro. Solo sabía que tenía que suceder en París y estar relacionada con Cortázar, pero tenía que encontrarla. Así que me alquilé un apartamento a las afueras de París durante quince días y me fui todas las mañanas al cementerio de Montparnasse, junto a la tumba de Cortázar, y allí me puse a releer su obra. Me sentaba en un banco enfrente, probablemente donde él también se había sentado a menudo, mirando al cielo, tras la muerte de su mujer, que yace también allí. Sabía que con este caldo de cultivo tenía que venir la musa. Creo, como decía Picasso, que la inspiración es eso que te llega cuando estás muy ocupado trabajando en tu taller. Finalmente escribí un relato del que estoy especialmente satisfecho.


Monday, July 26, 2021

Boda de Jose y Marta

         


    ¿Te cuento un cuento, Mateo? Érase una vez una niña risueña, rubita y de ojos color avellana que soñaba todos los días con un príncipe azul, o más bien morenito. La distancia entre los dos era abismal pero, gracias al intenso deseo de la niña, cada día se iba acortando. A medida que pasaba el tiempo, lo iba haciendo a pasos tan agigantados que un día se sobrepasó, es decir, la niña pasó a ser la princesa azul del antiguo príncipe morenito. Ella ya se había convertido en un mujer de rompe y rasga, honesta, de las que siempre van de cara, con un gran corazón y una enorme belleza (Martita, monumento, vamos), y él de niño había sido tremendamente travieso, muy inquieto, tanto que en casa comenzamos a llamarlo Jose el malo, hasta que nuestro abuelo Ricardo, que no necesitó hacer ningún master en psicología para saberlo, nos abroncó diciendo que si a una persona le llamábamos una y otra vez malo, acabaría siéndolo. Así dejamos de llamárselo y, paradójicamente, ese niño malo hoy se ha convertido en un joven lleno de bondad y simpatía, de feliz figura, muy bien decorado por fuera y con la gran cualidad de que es el único en el mundo que sabe apreciar mis tronchellinis. Y Borja, que los llama atronchelinis porque dice que atronchan. No fue todo un camino de rosas, seguro que a Marta no le hacía mucha gracia que Pibe se comiera siempre el último trozo de pizza o que todos los sábados llamase a su amigo Avión para decidir que ropa se ponían, tampoco le gustaría a Pibe que Marta se quedase irremisiblemente dormida cada vez que intentaba leer el libro de su cuñado May. En dos años alcanzó tres páginas... pero se enamoraron. Entre los dos construyeron un enorme castillo: con discoteca, bar (el mejor del pueblo después del Canucha), pista de baile, zona chill out, incluso con un foso con un cocodrilo... un hogar siempre abierto a familiares y amigos, e incluso a alguno que no es tan amigo, a los que acogen como si de un agujero negro se tratara, porque te encuentras tan a gusto allí que cuesta mucho salir ¿Elena? ¿Fay?. Hoy, aquí, estos príncipes quieren convertirse en reyes. Hubo siempre una muy buena amistad entre los padres de ambos, entre Antonio y Fefi y Miguel y Paqui, y seguro que si hoy pudiesen estar los cuatro juntos se sentirían tremendamente dichosos de vuestra unión. En los cuentos de hadas siempre sucede que no sabemos que pasará el día después de que los protagonistas coman perdices. Igual Blancanieves se fuga con un enanito Gruñón o al príncipe le da por perderse en las casas de apuestas. En este caso yo os aseguro que Marta y José seguirán comiendo perdices muchos días y serán felices durante mucho tiempo.




Monday, October 19, 2020

Je suis prof


Je suis prof


Algunos creen que los profesores están ahí solo para explicar polinomios y análisis sintácticos. El ser humano necesita ver las cosas desde el otro lado para lograr alcanzar un aprendizaje consolidado. Si crecemos escuchando, día tras día, una repetitiva cantinela fanática, acabará tan incrustada en nosotros que no podremos librarnos de ella... a menos que alguien nos ayude, alguien que haya dado un paso atrás y pueda ver el cuadro completo. La contaminación hace que cada vez se vean menos las estrellas, que cada vez seamos menos conscientes de nuestra nimiedad en el universo. El docente posee la sagrada misión de destapar mundos que el estudiante desconoce, de colocar su visión en ojos de seres totalmente diferentes, de demostrarle que la vida es mucho más grande de lo que supone. El asesinato del profesor Samuel Paty por intentar iluminar a unos adolescentes debería constituir un acontecimiento crucial en la historia, una llave que provoque cambios en nuestra civilización. Tenemos que abrir los ojos o nos los cerrarán para siempre. 



Wednesday, June 10, 2020

Vara, ministro de propaganda

        
                     


      Decía Disraeli, primer ministro inglés de la reina Victoria, que existen mentiras, grandes mentiras y luego están las estadísticas. El pobre Winston en la novela 1984 se dedicaba a buscar noticias antiguas en el periódico para falsearlas y hacer creer a la gente que todo iba a mejor. Las raciones para la población siempre aumentaban gracias a un maravilloso gobierno. Este curso, como no hay elecciones, se pretende aumentar las horas lectivas a los profesores (con la reducción de plantilla, 302 docentes menos, y la pérdida de calidad en las clases que ello conlleva) y Vara lo justifica diciendo que hace cinco años había menos docentes que ahora. Si fuera ministro de Sanidad, Vara podría defender su gestión en la presente crisis con estadísticas como:

AUSTRALIA: más casos de criadores de canguros con COVID que en España.
MARRUECOS: más personas que se llaman Mohamed enfermos de COVID que en España.
ESTADOS UNIDOS: más suicidas con COVID tirándose del puente de Brooklyn que españoles.
CHINA: más personas con los ojos rasgados positivos de COVID que en España.

La manipulación política está a la orden del día, por eso es tan importante una educación que abra ojos. Se usan escalas erróneas para dar a entender un suave aumento del paro en una gráfica, un pictograma donde la frecuencia no es proporcional al área sino al diámetro, diagramas de barras cortados cuando interesa que se interfiera mayor variación, cambios en las condiciones de conteo como cuando nos hicieron creer que el IPC apenas subió con la entrada del euro...

Y esto del aumento de profesores con respecto a cinco años que acaba de soltar Vara, queridos alumnos, es otro claro ejemplo de cómo usar la estadística de manera tendenciosa. Vale, es cierto, los políticos nos van a seguir engañando, pero si, gracias a una buena educación, adquirimos conocimientos y una mente abierta, les va a costar mucho más.

Tuesday, June 04, 2019

Cómo me gustaría morirme, por Enrique Vila-Matas


    Fingirse borracho en compañía de John Huston, tal vez sea esto lo que más me ha divertido en la vida. Nunca olvidaré aquellas noches en Nueva Orleans. En una de ellas, le oí decir a Huston que él deseaba morirse como su tío Alec. Desde que oí su historia deseo yo también morirme como el tío Alec.
    Un día, cuando Alec estaba ya muy enfermo, sonó el timbre de la casa y su esposa fue a abrir. Volvió a subir las escaleras y le dijo a su marido que era una prima que había venido a verle.
    –Dile que me niego a verla –respondió Alec–. Es una pesada. No voy a desperdiciar con una pelma ni un minuto del tiempo que me queda.
    Al oír esto, su mujer se enfadó mucho y le dijo que su prima había hecho un largo camino para verle, y que él tenía que ser educado y dejarla entrar y verla. Pero Alec fue inflexible.
    –Dile que me he muerto –le sugirió.
    Su mujer se negó a ello.
    –Si eso fuera cierto –dijo ella– ya se lo habría dicho cuando llegó a la puerta.
    –Bueno, entonces –dijo Alec–, ¿por qué no le dices que me acabo de morir y que no te has enterado hasta haber vuelto?
    Su mujer tampoco quería saber nada de esto.
    –Ella querría entonces subir y verte –predijo.
    –Déjala subir –replicó Alec–. Me haré el muerto.
    –No puedes. No puedes contener la respiración durante todo ese tiempo.
    –Ponme a prueba –contestó Alec.
    Y eso exactamente fue lo que Alec hizo. Su prima entró y él permaneció completamente inmóvil, con los ojos medio cerrados y reteniendo la respiración, y así fue como, simulando que había muerto, Alec se murió.


Saturday, May 18, 2019

Karl Ove Knausgård




          Los dos leíamos mucho, cada uno por nuestro lado, y hablábamos de eso o lo tomábamos como punto de partida, porque también nuestras propias experiencias se entretejían en las conversaciones, que eran interminables, a veces nos quedábamos hasta altas horas de la noche y continuábamos al día siguiente por la tarde, no de un modo forzado o artificial, tanto él como yo estábamos hambrientos, los dos teníamos el deseo de aprender latiendo en el cuerpo, los dos sentíamos el placer del movimiento, porque eso era lo que ocurría, nos empujábamos el uno al otro hacia delante, una cosa conducía a otra, de pronto me oía a mí mismo hablar de algo en lo que nunca había pensado, ¿y de dónde venía eso?
No éramos nadie, dos jóvenes estudiantes de Literatura charlando en una casa ruinosa en una pequeña ciudad en el borde del mundo, un lugar en el que jamás había sucedido nada significativo y seguramente nunca ocurriría, apenas habíamos empezado nuestras vidas y no sabíamos nada de nada, pero lo que leíamos sí era algo, trataba de las cosas más extremas, escrito por los pensadores y autores más importantes de la cultura occidental, y en realidad era un milagro que bastara con rellenar una ficha de préstamo en la biblioteca para tener acceso a lo que Platón, Safo o Aristófanes habían escrito hace mucho en la profundidad de los tiempos, u Homero, Sófocles, Ovidio, Lúculo, Lucrecio, o Dante, Vasari, Da Vinci, Montaigne, Shakespeare, Cervantes, Kant, Hegel, Kierkegaard, Nietzsche, Heidegger, Lukács, Arendt, o los que lo hacían en nuestra época, Foucault, Barthes, Lévi-Strauss, Deleuze, Serres. Por no hablar de los millones de novelas, obras de teatro y poemarios que existían. A sólo una ficha y unos días de distancia. No leíamos ninguno de esos libros para reproducir su contenido, como era el caso del programa del curso de literatura, sino porque podían aportarnos algo.

Friday, February 01, 2019

Juan Carrión, profesor de inglés, por David Trueba




      Pese a que aparente lo contrario, la gran revolución pendiente tiene a la educación en su centro irradiador. La degradación del valor educativo no impide que de tanto en tanto se produzcan milagros que sacuden la formación musical en Venezuela o el instinto tecnológico en Estonia. Mientras tanto, España ha impuesto la hostelería para nuestros jóvenes como una fatalidad mitad política, mitad climática. Pero en medio de esa catástrofe se alzan titanes como Juan Carrión, que murió el pasado día 30 después de una vida dedicada a la enseñanza del inglés. Con 93 años este madrileño seguía impartiendo clase diaria en su academia abierta en Cartagena, la ciudad de su vida. Por ella han pasado alumnos durante décadas, alumnos que uno se cruza en distintas partes del mundo, y que testifican que un buen profesor no solo es el que imparte con tino su materia, sino el que te predispone la cabeza para cualquier reto que pretendas.

Una anécdota sucedida en 1966 define bien a alguien como Carrión. Enterado de que John Lennon estaba instalado en Almería para rodar una película como actor a las órdenes de Richard Lester, el profesor fue a su encuentro. Utilizaba desde años antes las canciones de los Beatles para enseñar su asignatura, aunque entonces fuera un método inusual y poco aceptado. Según Carrión, para aprender un segundo idioma era fundamental que los chicos tuvieran durante el día en su cabeza esa nueva lengua. Y tararear las canciones era algo que podía hacerse en el autobús, en la espera, antes de dormir. El problema residía en que los discos no contenían las letras de las canciones y por lo tanto, una vez que Lennon y McCartney fueron haciendo más y más complejas sus melodías y sus versos, las lagunas aumentaban.
Encontrar en persona a John Lennon y entregarle los cuadernos de los alumnos servía para dos cosas. La primera, que el autor completara las faltas de comprensión o las dudas en las letras de las canciones de discos como Revolver.La segunda, recordar a un joven músico de 26 años, que había sido un alumno pésimo y encarnaba la resistencia a la autoridad, y pese a que estaba sumido en una crisis de identidad y en pleno desgaste profesional, que su trabajo era respetado, influyente y, con toda seguridad, trascendente para el futuro de los jóvenes de los años 60. En ese encuentro, con la apariencia de un instante sin importancia, se propicia que los siguientes discos de los Beatles incluyan las letras en sus álbumes y se vuelve a consagrar la figura del profesor como alguien capaz de cambiar el mundo cada vez que arroja a la sociedad una promoción de muchachos mejor preparados, apasionados por saber, armados de curiosidad.

Fueron muchos los gestos similares de Carrión a lo largo de su vida de profesor. Acompañar a sus alumnos al examen de grado en Madrid y practicar en el parque hasta la hora de entrada, llevarse a la clase completa al hospital si algún compañero estaba ingresado por un largo periodo, proyectar para ellos en la academia después de cenar películas en su versión original en inglés, planificar viajes de verano a Londres o Estados Unidos y organizar los cuadernos de trabajo de manera tan rigurosa y táctica que casi todos ellos los guardan como un tesoro cuarenta, cincuenta años después. Y también, claro, obligarlos a cantar, a leer en voz alta, a seguir una disciplina de estudio y de vida. Como me recordaba uno de esos alumnos al pie de su cama de hospital público en Cartagena en el día anterior a su muerte irremediable, los sumergía en un íntimo estremecimiento cuando con 12 años les hacía oír y desentrañar la letra de, por ejemplo, Bridge over troubled waters de Simon & Garfunkel. Y uno piensa que eso es un profesor, que eso es la educación al fin y al cabo, ni más ni menos que un puente sobre las aguas turbulentas, una manera de salvarse.


Wednesday, May 17, 2017

Condena, por Fernando Savater




          De Emanuel Swedenborg, al que Kant llamó “visionario”, cuenta Borges que “hablaba con los ángeles por las calles de Londres”. Aunque fue un científico notable (hizo los planos de un avión y un submarino, descubrió el funcionamiento de las glándulas endocrinas, lanzó la hipótesis de la formación nebulosa del Sistema Solar...), su verdadera especialidad fue el Mas Allá, la posvida en el Cielo y el Infierno. Explicó que al comienzo los condenados no son conscientes de su muerte y creen que continúan en su esfera cotidiana: les rodean los muebles y utensilios familiares, los paisajes conocidos. Poco a poco, van produciéndose desapariciones —la butaca favorita, el piano, una ventana, las flores del jardín...— y luego surgen en lugar de lo desvanecido formas equivocadas o amenazadoras. Por fin se dan cuenta de que no están en casa sino en el Infierno y empieza su eterna condena.

             Creo poder confirmar esta tesis de Swedenborg. Hace tiempo que las cosas de mi mundo se van difuminando, pierden sustancia. Los libros siguen presentes y tentadores, pero al abrirlos algo ha drenado su savia hasta dejarlos huecos, exánimes. Las películas nuevas son peores que las antiguas, las antiguas peores de lo que las recordaba: sentado ante el televisor con desasosiego ya no siento la expectativa feliz porque ahora nadie apoya sus pies en mi regazo. Se fue el disfrute... Y los sitios que recorrimos juntos están hoy cubiertos de sudarios, como esas sábanas que tapan las formas incómodas de los muebles en una casa abandonada. Los platos más sabrosos, crujientes, aromáticos... comienzan a deleitarme la boca pero luego adquieren insipidez y amargura de ceniza.

 Llega el infierno y se revela mi condena, la más atroz: creer que estoy vivo y que es ella la que ha muerto. Hoy hace ya dos años.


Wednesday, March 15, 2017

El balcón en invierno, por Luis Landero



        “Y cuando tú llegaste a Madrid con tu habla rústica y tus trazas y tus maneras campesinas, en una de las primeras clases un profesor os habló de las siete maravillas del mundo. Empezó a enumerarlas, las pirámides de Egipto, el Coloso de Rodas, los jardines de Semíramis, y cada vez que iba a decir una nueva, tú pensabas, ahora, ahora viene la Piedra Berrocal. Aquella fue otra de tus experiencias esenciales, el descubrimiento ­ la incredulidad al principio y la lenta y penosa evidencia después ­ de que allí nadie tenía noticias de la Piedra, ni del Castillo ni de Valdeborrachos, ni de don Daniel, ni de Pereira ni de Aníbal, y ni siquiera de tu pueblo. Todo un mundo de héroes y de mitos se vino abajo en un instante”.

"Tú creías que vivías en el centro del mundo, como es de suponer que les ocurrirá a todos los niños de todos los lugares, y más en los tiempos en los que no se viajaba ni había televisión. Las cosas entonces se escribían todas con mayúsculas: el Padre, el Abuelo, el Maestro, el Libro, el Médico, el Conductor de automóviles, el Escribiente, el Cura, el Pueblo, la Rivera, el Castillo, porque todas eran únicas e incomparables. ¿Quién conducía mejor un automóvil, o entendía más de mecánica, que Pereira o Aníbal? ¿Quién cazaba mejor que mi abuelo o mi padre, que era echarse la escopeta a la cara y salir rodando la liebre o caer a plomo la perdiz? ¿Había en el mundo gente más rica que los ricos del pueblo, mejor médico que don Daniel, mejor músico que don Jacinto Pola? Nadie, imposible siquiera imaginarlo.. ¿Y Valdeborrachos, que era como se llamaba nuestra finca? ¿Podía haber en el mundo un lugar más bonito que aquel? Y eso por no hablar del castillo, de la rivera, de la hondura escalofriante de los pozos, de la fiereza y desmesura de los lobos y las culebras y las fieras corrupias que habitaban en lo bravío de nuestras sierras, y hasta del tonto del pueblo, que era sin duda el mejor tonto que pueda existir. Quizá por eso tú comprendes bien el sentimiento infantil de ciertos nacionalismos, capaces de sublimar su aldea hasta convertirla también en el centro del mundo, y sus cosas en excluyentes y absolutas”.




Monday, January 23, 2017

Pizarrín Corbachus, campeón san francisqueño



           Érase una vez un pueblo llamado San Francisco cuya única vía de comunicación con el resto de la humanidad era una carreterita de unos cuatro kilómetros. Con el paso del tiempo, la naturaleza iba venciendo al asfalto palmo a palmo. Los del pueblo no eran tan conscientes de la situación por el uso diario, pero los que iban allá de año en año lo notaban asombrados. Apenas nadie se quejaba a la administración. Claro, uno tenía pendiente una licencia de obras, otro tenía a su hijo de peón en el ayuntamiento, otro nunca criticaría a los de su partido... Y las pocas quejas eran despachadas con diligencia: el ayuntamiento decía que era problema de la Junta, la Junta mandaba la pelota al gobierno, éste te decía que era cosa de Europa y Europa te mandaba a tu ayuntamiento. Pasaban los años y la carretera seguía estrechándose. Los coches ya se veían obligados a pararse antes de cruzarse. Hasta que un día se le ocurrió a uno circular inclinado con dos ruedas en el aire. La práctica se propagó. Es verdad que seguía aumentado el número de accidentes, que los talleres se enriquecían y los neumáticos duraban dos telediarios, pero también es verdad que los sanfrancisqueños adquirieron una destreza espectacular con sus bólidos. Ya, incluso se saludaban alegremente soltando una mano del volante mientras solo dos ruedas iban por el asfalto. Corría el año 2036 y Pizarrín Corbachus, natural de San Francisco, tomaría parte en una carrera de F1. Sus adelantamientos por las estrechas calles de Mónaco, su habilidad al coger las curvas más cerradas... dejaron impresionado al público. Cuando Pizarrín llegó el primero a la meta se emocionó tanto que recordó su pueblo. Levantó el coche a dos ruedas y comenzó a dar su vuelta de honor sin percatarse de que aquellos enormes neumáticos eran muy inestables para aquel equilibrio. El coche volcó y Pizarrín permaneció un rato boca abajo. Como no se movía, se temió lo peor, pero, en realidad, Pizarrín, allí acurrucado, meditaba sobre si todo aquello que le había llevado a ser campeón realmente había merecido la pena.

Monday, May 23, 2016

Bromear con cosas serias, por David Trueba




     Me encanta bromear con cosas serias. ¿A ustedes no les da la risa cada vez que se topan con las conclusiones de algún estudio científico? Si el estudio está encargado por los bodegueros españoles sabemos que un par de copitas de vino al día son saludables. Si está encargado por los productores de Pata Negra, sabemos que el Jabugo es bueno para el colesterol. Si el estudio lo presenta la patronal del videojuego sabemos que los juegos de ordenador disparan la inteligencia emocional y los reflejos. Si, por el contrario, lo encarga la asociación de numismáticos nos enteramos de que coleccionar sellos garantiza una vida sexual plena. Y cómo no, si la encuesta está encargada por los empresarios de prensa, concluye que leer el periódico a diario alarga la esperanza de vida, desesperada eso sí.
Luego están los estudios científicos que no salen nunca. Por ejemplo, nunca tendremos ni idea de si la exposición al teléfono móvil es causa de tumores cerebrales. Nunca entenderemos por qué las redes wifi se prohíben en lugares públicos de Francia por daños a la salud, pero aquí se fomentan desde escuelas y Ayuntamientos. Y aquello de si vivir cerca de antenas de telefonía o columnas de alta tensión es peligroso solo lo sabremos cuando ya no tenga importancia. Así que cada vez que vemos un estudio científico nos arremangamos y esperamos a ver qué nos quieren vender.
Ayer, en páginas consecutivas de este periódico teníamos una muestra del asunto, que obviamente fue voceada en los noticiarios. Por un estudio supimos que el tabaco causa mil cánceres de pulmón al año entre camareros y, por otro, nos enteramos de que las nucleares no causan cáncer. Así que vamos a exigir que los cigarrillos sean de plutonio, se dirá algún bestia que lo toma literalmente. Es bueno saber que el segundo estudio estaba encargado por el Consejo de Seguridad Nuclear y el primero por el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo. Lo que toca es abrir centrales y prohibir fumar. Cuando tocaba lo contrario también había estudios donde apoyarse. Yo, por ahora, voy a seguir sin fumar y no me voy a mudar al patio de una central nuclear. Eso tras un estudio elaborado por mi sentido común.

Thursday, January 14, 2016

Botella al mar para el Dios de las palabras, por Gabriel García Márquez


         

           A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: ¡Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo y, con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras. 

Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aún no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: "Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazó un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejó escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso? 

      Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.

      En ese sentido, me atrevería a sugerir que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una? 

Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.  


                                                                      

Saturday, November 14, 2015

Palabras para Juan


              



     Buenas tardes a todos. En primer lugar agradecer a Germán, a Luis Núñez, a Ana, la alcaldesa, y a Marisol de la AAVV que hayan hecho esto posible. Yo solté la idea en las redes y ellos han sido los verdaderos responsables de que saliera adelante. Creo que lo que hoy se va a hacer aquí es justicia, porque es de justicia que esta biblioteca lleve el nombre de Juan. Luis Núñez hace un mes me pidió un pequeño resumen sobre el porqué de ponerle el nombre a la biblioteca. Voy a leer lo que le escribí: Juan Santervás Calero habitó durante toda su vida en S. Fco de Olivenza. Desde muy joven se interesó de una forma muy significativa por todos los aspectos relacionados con la cultura. Poseía unos enormes conocimientos relativos a literatura, cine, deporte, música... También, fue una persona muy involucrada en todos los eventos y problemas sociales relativos a la comunidad. Trabajó de forma altruista como entrenador de fútbol en las categorías inferiores del S. Fco. Sus enseñanzas a los niños de S. Fco y S. Rafael siempre fueron más allá de las puramente deportivas. Iba en su propio coche (y sin cobrar nada) a recoger y a llevar a los chavales de S. Rafael para que pudieran entrenar en S.Fco. Durante un periodo se ocupó de la biblioteca del pueblo. Fue el primero en ordenar los libros y organizarlos escribiendo fichas y llevando un recuento de los usuarios. Participó activamente en el fomento de la lectura. Aun siendo una persona con una clara inclinación izquierdista y republicana, tuvo una excelente relación con personas de todas las ramas políticas, siendo admirado y alabado por todos. En esos pequeños foros rurales ilustró de muchas formas a todas aquellas personas con menos acceso a la cultura. Hablaba mucho con los adolescentes y sus consejos podían ir desde la lectura de un libro hasta el camino que debían tomar en la vida. Contribuyó de forma desinteresada al desarrollo del equipo de fútbol, siendo uno de los más importantes colaboradores en toda su historia.

         La última vez que vi a Juan fue en Madrid en el hospital. Me dijo que teníamos que escribir entre los dos la historia de lo que le había pasado y, después, señalándome un lugar en el pecho, me dijo que era ahí, y precisamente ahí, donde sentía el apoyo de todo el pueblo. Algo que no es extraño, porque Juan era una persona a la que quería todo el mundo. Después de hablar con él en el hospital me quedé convencido de que iba a salir adelante, por eso me sorprendió tanto la noticia de su fallecimiento. Yo, aunque no vivo aquí, vengo bastante a menudo y nunca me he acabado de ir, pero tras la muerte de Juan me pasé cuatro meses sin venir al pueblo. No venía porque sabía que ya no me lo iba a encontrar, y no me hacía a la idea de estar sentado en una terraza y que ya resultara imposible el hecho de verlo aparecer, de poder charlar con él de libros, de cine (de su película favorita Amanece que no es poco) o de fútbol, de verlo discutir con Gregorio o de hacerle alguna broma a Ismael. Quería dilatar al máximo posible la llegada del momento en que yo me sentara en la terraza del bar y supiera con total seguridad que Juanito no iba a aparecer allí nunca más. He acabado volviendo al pueblo, claro, y me ha sucedido algo extraño, porque siempre he seguido teniendo la sensación de que Juan iba a volver a aparecer en cualquier momento, de que iba a verlo de nuevo doblar la esquina y sentarse junto a mí con una broma de las suyas, y todavía hoy sigo teniendo la sensación de que él no se ha ido.

Antes de leer su poema favorito, escrito también por su poeta favorito, para reafirmar lo dicho antes quería recordar algunos momentos con él que no olvidaré. Una noche de hace 16 años, el día antes de irme al ejército a Alicante, yo estaba un poco asustado y Juan se pasó media noche allí sentado, a mi lado, tranquilizándome, contándome sus experiencias y haciéndome ver que allí no iba a estar mal. Me ayudó un montón. También, siendo niños, una tarde muy lluviosa Juan nos llevó en su Renault 5 a jugar a fútbol sala a Olivenza. Nos metieron una buena paliza y Juan, para animarnos, a la salida nos invitó a todos a un refresco en un bar, o, también, muchos años más tarde, el día en el que di el pregón de las fiestas del pueblo, un vecino al que no le había gustado una broma de mi pregón vino a por mí enfadado y Juan medió para que aquello acabase en nada.

Leo el poema:

ELEGÍA
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano 
de la tierra que ocupas y estercolas, 
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas 
y órganos mi dolor sin instrumento. 
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento. 
Tanto dolor se agrupa en mi costado, 
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado, 
un hachazo invisible y homicida, 
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, 
lloro mi desventura y sus conjuntos 
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos, 
y sin calor de nadie y sin consuelo 
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo, 
temprano madrugó la madrugada, 
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada, 
no perdono a la vida desatenta, 
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta 
de piedras, rayos y hachas estridentes 
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes, 
quiero apartar la tierra parte a parte 
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte 
y besarte la noble calavera 
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera: 
por los altos andamios de las flores 
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores. 
Volverás al arrullo de las rejas 
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas, 
y tu sangre se irán a cada lado 
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado, 
llama a un campo de almendras espumosas 
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas 
del almendro de nata te requiero, 
que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.